Diario de León
Luis Urdiales
León

Creado:

Actualizado:

L a Lambretta es un invento lombardo de un efecto cautivador, incluso en León, donde la espiral mod ha elevado el vintage a actualidad permanente con el amuleto de la Vespa. Si buscas una moto molona para ir a ver a Los Flechazos, ésta casi convence por el nombre, sin entrar en más detalles: Lambretta, que rima con Ndrangheta, harina de otro costal, pero que en una analogía fascinante de la maquinaria extrema de las argucias de Calabria apadrinó un movimiento contemporáneo en la provincia, capaz de explicar que desde hace casi dos décadas el único diputado de un partido judicial recaiga siempre en el mismo político. Esto es la globalización salvaje de los acontecimientos. Salen los genios a lamerse las heridas del hostigamiento de los que no entienden que pueda haber alguien más brillante, derrotados por la envidia contagiosa del entorno que ha terminado por convertir a León en capital del bulling, del mobing y parque temático de los acosadores, y se encuentran a Neymar acometido en el suelo por regalar una filigrana al graderío, que no deja de ser una forma honrada de compensar el sindiós de ceros que arrastra en la nómina. Ya alertó Luis Mateo Díez en sus Estaciones Provinciales de la dictadura de los pobres de espíritu; y el antiguo testamento dedicó glosas a los pusilánimes, avisos severos, sin duda porque la limitación de los torpes se vio agitada de siempre por la tirria al talento ajeno. En estas vísperas de bautizo de poder, resulta más fácil advertir la fuente de la fantasía por si alguien se atreve a ser extraordinario. No es tendencia el talento, pero en las transiciones electorales que rematan mesas de consenso no estaría de más alguna excepción que introduzca juego bonito en los pactos; un cañito, la rabona, un regate sin guirnaldas que rompa la línea recta del encefalograma. Con elegancia, así como Djalminha, aquel tipo que dibujaba lambrettas en el aire para burlar a los rivales que lo cosían a patadas mientras el público, boquiabierto, seguía embobado las piruetas de la bola. Lamentablemente, no queda espacio para caracoleos geniales que permitan alejar el ejercicio político de los amarres orgánicos. Aquel CDS del que nunca más se supo tras meterse en la gatera del PP; aquella UPL que entregó el leonesismo en el abrazo del oso del PSOE. Si acaso Bayón, que se destaca con una lambretta sin balón. A ver cómo acaba la jugada.

tracking