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Luces y sombras
El Ayuntamiento parece decidido a ahorrar en lo que se pueda sin por ello tener que reducir o recortar servicios, lo que es de agradecer. Ha dado a conocer su deseo de recortar un 70% la factura de la luz mediante la sustitución de las lámparas de la iluminación callejera por otras más eficientes de LED, cuyo menor consumo permitirá ese ahorro. Cierto que primero hay que hacer la inversión de comprar y sustituir las lámparas, pero creo que merece la pena. Especialmente cuando no sólo se consigue rebajar considerablemente el consumo de energía, sino que también se incrementa la luminosidad en las calles porque las luces LED son más intensas y hacen que se vea mucho mejor, lo que será de agradecer porque las actuales farolas amarillentas permitían en muchos casos imaginar más que ver.
Recientemente pude comprobar en una calle del pueblecito coruñés de Camariñas la eficiencia de la luz LED. En esa vía pública habían hecho la prueba colocando farolas LED y puedo asegurar que separadas más de 40 metros, pero situadas a la altura de los techos de la primera planta de los edificios se podía leer perfectamente un periódico en la calle, cosa que es imposible en las rúas leonesas. Por eso aplaudo su colocación, pero siempre que se coloquen más bajas de lo que están ahora, que sólo sirven para iluminar fachadas y no el suelo, que es de lo que se trata.
Las sombras vienen dadas porque el anterior equipo de gobierno anunció a bombo y platillo que tenía previsto asfaltar 70 calles y media docena de rotondas en el mes de abril. Habría tres meses de tramitación así que en julio se empezarían las obras. Ya se ha pasado el ecuador del mes y aquí sigue sin verse el alquitrán, pero lo peor es que la adjudicación de tan crucial tarea se hizo a una empresa que es la misma que realizó el asfaltado del pasado año, que tan malos resultados está dando. Pude comprobar el otro día cómo se desintegra un asfalto que debía estar amalgamado y que, sin embargo, las piedrecitas se sueltan con facilidad del resto del material poroso y emulsionante que se compone fundamentalmente de neumáticos reciclados. Esto que es fundamental para reducir el impacto acústico del tráfico en nuestras calles resulta tremendamente perecedero a los pocos meses. Y no se entiende, porque a las primeras calles que se asfaltaron con este material no les ocurría esto. La empresa deberá utilizar el material adecuado sin esperar al clásico «tente mientras cobro». Ah y que no se olviden de pintar como el año pasado.