AL TRASLUZ
Candidato Franco
El candidato de Podemos en Cataluña a la presidencia de la Generalitat ha decidido obviar su primer apellido paterno: Franco. Le parece que si le vitorean por la calle se puede prestar a equívocos. Primará el materno: Rabell, que le suena a bolero, aunque allí sean más de rumba. Cuánta susceptibilidad. A mí me presentan a un señor que se apellida Franco y si lo asocio a algo es a que siempre nos quedará París. O al director Jesús Franco, cuya película Drácula contra Frankenstein propició que Juanita se me abrazase, a mediados de los setenta del pasado siglo. Vamos, que no lo asocio al Ferrol. Lo extraño es que ya tiene sus años como para que se pueda disculpar su ocurrencia en un pecado de juventud. El suyo es un secreto a voces: fue copropietario hasta 2010 de un conocido negocio llamado Talleres Franco SA, en cuyo consejo de administración todos compartían ese apellido que ahora manda al exilio. Según estadísticas consultadas, en España hay 21.612 personas que se apellidan así, de las que 2.924 viven en Barcelona, que suponemos no le harán la ola cuando coincidan con él por las Ramblas. En la provincia de León figuran varios centenares, hasta alguno habrá del Barça. En fin, no hay día sin una noticia sainetesca. Hay políticos a quienes la razón se les va de vacaciones a primeros de junio y ya no la vuelven a ver hasta finales de septiembre. Y encima, nada más reincorporarse, se les pone de baja.
Vale, ciertos casos justificarían que retases a duelo a tus progenitores. Pero ser de izquierdas y ocultar que te apellidas de primero Franco revela, como mínimo, infantilismo ideológico. Chencho escribió una magistral columna en este periódico en la que pedía que los leoneses con nombres muy feos fuesen eximidos, en compensación, de presentar la declaración de la renta. El teclado debió de llorar al escribir Escupicitinio o Tenebrina, antes los cuales Cojoncio y Canuta, con los que tituló su artículo, resultan llevaderos. No hay más que leer esquelas.
Pero este columnista, algo cazurro ya después de años afincado en esta tierra nuestra, seguirá refiriéndose al candidato Franco por como aparece en su D.N. I, de ciudadano español. Lo suyo no tiene nombre, pero sí apellidos.