TRIBUNA
El alcalde sin sueldo
A lguien tiene que decirlo: el único alcalde de Izquierda Unida de la provincia de León no cobra sueldo porque ha renunciado a él (renunció incluso antes de las elecciones, lo que significa que no lo ha cobrado nunca).
Hay que decirlo porque hace tiempo que perdimos la buena costumbre de que los alcaldes trabajaran por nosotras/os, y no solo para ellos. Lo digo porque ya basta de pensar que todos los políticos son iguales. Porque tenemos que empezar a distinguir quiénes están donde están para hacerse ricos, y quiénes tienen otra moral y otros ideales que no son los de ganar dinero.
Ni Zana, el alcalde de La Pola de Gordón, ni sus concejales, cobran sueldo. Hay que decir que ese dinero no cae en saco roto y nunca mejor dicho. Izquierda Unida de Gordón siempre dijo que lo que el ayuntamiento se ahorrara en sueldos se dedicaría a causas sociales, y así es. Fue una de las promesas incluídas en su programa, y no la hicieron solo con la intención de conseguir votos para después echarla en el olvido, como nos hemos acostumbrado a admitir.
No es fácil la situación del «alcalde rojo». Me da pena tener que tocar en este artículo el tema del carbón, porque opino que Zana tendría que haber llegado donde está mucho antes. Cuando el presidente de la Junta lleva muchos años permitiendo (y digo bien, permitiendo) que el Partido Popular desangre la provincia a base de asfixiar a las cuencas mineras, lo único que puede hacer Zana a estas alturas es ponerle los puntos sobre las íes a Juan Vicente Herrera, para que no nos siga engañando cuando finge que la cosa no va con él, o lo que es peor, fingiendo que precisamente él está haciendo algo a favor, pero todos los demás están en contra. Valiente presidente de la Junta de la Comunidad más grande del país que no es capaz de hacer que su voz se oiga. Y precisamente eso, como diríamos los de mi tierra, «cantarle las cuarenta» a Herrera, fue lo que hizo hace unos días el gordonés, (con razón y con dignidad, como siempre hace), en la primera y única reunión, hasta el momento, que ha tenido con el presidente de la Junta.
Pero no es solo Herrera el que nos pone en esta situación. Es la avanzadilla, el trilero que nos entretiene mientras Soria ejecuta un plan de asesinato de las minas urdido por Rajoy, por Sáenz de Santamaría (a la que se le seca la garganta cuando tiene que enfrentarse a los mineros y se queda afónica), todo con el permiso y beneplácito de la Junta, de la Diputación y la complacencia de los anteriores alcaldes de algunas cuencas mineras. Que al menos tengan el detalle, si no se les puede pedir la decencia, de no seguir mintiendo al pueblo con el que tanto se llenan la boca a veces (especialmente antes de las elecciones). Pero que dejen de mentir en Gordón, que dejen de mentir en todos los pueblos de León.
Soy de la opinión de que para hacer algo grande hay que empezar por lo pequeño, y el cambio de ayuntamiento en La Pola de Gordón es un paso significativo. Que tomen nota quienes tengan que hacerlo, mientras los concejales y el alcalde de Izquierda Unida se dedican a trabajar.
Si por una vez se dejara de lado la ideología, muchas/os reconocerían que la tarea a la que se enfrenta este Ayuntamiento es titánica. Afrontan una deuda que me atrevo a tildar de escandalosa (los números están publicados en la página web de Izquierda Unida de Gordón), al cierre de las minas, al envejecimiento de la comarca, a la falta de empleo, a la emigración forzada de los jóvenes… no es alentador ni es fácil, pero están trabajando duro y firme, sin dejarse amilanar por las malas intenciones de algunas/os, sin perder la ilusión por traer un futuro, y un presente mejor a los pueblos de Gordón.