EDITORIAL: Una tragedia causada por un factor totalmente incontrolable
Este lunes se cumplirá el primer aniversario del accidente de La Polinosa, en el que perdieron la vida tres guardias civiles. Acudían a rescatar a un deportista herido en compañía de un cuarto agente que consiguió salvar la vida al no llegar a entrar en el helicóptero. Entonces se barajó la posibilidad de que un golpe de viento, un fallo mecánico o un error humano hubiese propiciado el que las hélices golpeasen la montaña mientras el aparato aguardaba a que se completase el rescate rozando literalmente las rocas. Pero la investigación, a través de los técnicos en aeronaves, está arrojando luz sobre lo ocurrido y se ha podido concretar que fue una piedra la que dañó las aspas.
Los datos recogidos sobre el terreno y con el análisis de los restos del aparato apuntan que la roca se desprendió desde una zona más elevada de la montaña quizás por el propio empuje de aire generado por las hélices mientras se realizaba la maniobra de salvamento. Si finalmente se cierra la investigación con estas conclusiones se habrá determinado que la tragedia llegó como consecuencia de factores totalmente incontrolables por lo que no existe ninguna responsabilidad en lo ocurrido, ni por la existencia de un posible error humano, ni tampoco porque no fue cuestión de un problema mecánico.
Durante todo el año se han sucedido los gestos de reconocimiento hacia estos tres profesionales que perdieron la vida mientras realizaban un operativo de rescate. En estos días sus compañeros se han volcado con sus familias y toda la sociedad está renovando su agradecimiento hacia quienes son de algún modo los ‘ángeles de la guardia’ de la montaña leonesa.
La memoria de Emilio, Marcos Antonio y José sigue muy presente porque con su pericia y la de sus compañeros son muchos los que pueden contar un rescate.