TRIBUNA
¡Soraya, la estaca! (disparate)

C uando se ponen por delante los sentimientos, la estaca no debería andar lejos. Últimamente, parece que el sentimiento es lo fundamental, y da la sensación de que podemos diferir en todo menos en los sentimientos. (¡Soraya! ¿dónde escondiste la estaca?) ¡Los catalanes no se sienten españoles! ¡Oh, señor!
Y a quién coños le importa. Tampoco yo me siento catalán. Siéntense como quieran y cambien de postura cuando les de la gana pero no me anden cambiando de sillas y fronteras que eso no es cosa del sentimiento, sino de cálculo muy minucioso y cómputo afinado de euros, propio de coimas de Tiro y Sidón o sea de fenicias sinvergüenzas. ¡Y el Gobierno calla y azorra ante los delitos de sedición!
Y sale alguno con aire de loca diciendo bobás como: —A los catalanes hay que decirles que los queremos. ¡Será tonto y diferente! ¡En todos los partidos se cuecen «babas»!
Esto eran dos muchachos diferentes (voy a poner denuncia a la Real Academia por dejar que metan el delito en el diccionario de modo que no sé cómo llamar a esos chicos que se retrasan y se retrasan y necesitan maestros especiales). Pues esto eran dos muchachos diferentes: uno tuerto y otro mu mu mu retrasado, que tenían una maestra estupenda y un día se la encuentran en el patio y empiezan a toquetearla cada uno por un lado:
—¡Te amo, te amo!
—¡Bueno, bueno, diferentes! ¡Yo también os quiero, pero las manos quietas!
Y los dos a los costados, pellizco en las tetas: —¡Te amo, te amo!
Hasta que se cuelan en el ascensor con la maestra y el Mas tonto, le dice: —Te amo a foyá ente ete tueto y yo.
Yo no digo que no haya que querer a los catalanes, que bastante les importa a ellos esa abstracción idiota. El que quiera quererlos que los quiera. Yo no me levanto todos los días queriendo sin ton ni son.
Y si voy a una casa de lenocinio, pongo por caso en Casteldefels, y termino el trato, o sea, el acto, si va la tía y me pregunta ¿Qué tal, como te sientes? No voy a responderle «me siento español». Haría falta ser bobo.
Yo no estoy enamorado de catalanes, andaluces, castellanos, extremeños o gallegos. Me caen bien todos, pero enamorado lo que se dice enamorado… ¡No! Un suponer: vas a A Coruña y empiezas a decir a los viandantes: Te quero moito, te quero moito.
Y viene la policía y te detiene por acoso. Otro suponer: como quieres mucho a Mas, vas a darle un beso en la boca después de un mitin y te clava la barbilla en el gañote. ¡Eso no es amor, hombre! Es sadismo. Mandas dinero y dinero /y te la mete doblada/ lo convierte en Embajadas/ en Suiza o en Andorra. Mándalo a la porra, niño; a él y a su butifarra.
Hay gente que se enamora de putas. Pues que se case con ellas si quiere pero que no me pida dinero para la boda o el burdel, coño. ¡Que no te enteras Rajoy! ¿No te ha dicho que hay truco en las elecciones? Hombre por Dios, presidente.
Yo diría: —¡Soraya, la estaca! O por lo menos se la cantas a lo Lluis Llach, pero no andes cantando los males que le vendrán con el divorcio porque no hay divorcio sino un corte de mangas y, o le mandas a la Guardia Civil o lo dejas —¡Ahí te pudras! (Que dice Trapiello que se decía antes). ¡Ahí te pudras so zorra que me andas jodiendo la vida desde que nos casamos en el 78. Ni un euro más y como intentes salir de casa… Ya sabes lo que decía Azaña: Barcelona tendría que ser bombardeada cada cincuenta años.
¡Y ya está, hombre! ¡Tanto cuento y tanta coña! Hay que quererlos, hay que quererlos. Y si no te corresponden ¿vas y les das serenata bajo la ventana? —Arturito de mi vida / ¿quién te quiere Mas que yo? / Por qué no m’ amas cariño / ¿por qué me esquivas, bribón? Y a lo mejor te sale a la ventana vestido de Julietta y te canta: —Mamar ya mamo gallego,/ qu’esa es mi profesión. / Dame Mas euros mi cielo/ que me s’enfría el fogón.
Fogón o fogaril que dice Valle Inclán en Los Cuernos de don Friolera : —A aceite me huele el fogaril que no de andar en otros amores.
Anímate hombre, no andes llamando a los amigos europeos a ver si lo convencen. ¡Soraya, la estaca! Y déjate de cariños, carantoñas y sentimientos. «Mas» estaca y menos cuento! Que la estaca y mano firme dan más estabilidad que diadas, triduos y trisagios. Te lo digo yo, que hoy me siento representante de todos los españoles, catalanes incluidos, claro. Mira que soy capaz de volverme franquista. Y la prensa ya podía jalear menos el cotarro ¿no?
¿Qué eso no? Pues manda una auditoría y verás lo que encuentras.