La opinión del lector
Agradecimiento a quienes difunden nuestra provincia
N o cabe duda, la promoción de nuestra provincia y sus productos por parte de Luis del Olmo durante toda su radiofónica vida profesional es impagable y su reconocimiento debe permanecer en el tiempo, pues ha sido durante toda su vida generosísimo con su tierra que también es la nuestra.
En el mes de octubre del pasado año, durante un programa emitido desde León, Fernando Onega, otro periodista de prestigio natural de la vecina provincia lucense, nos ha dedicado una carta de extenso contenido, elogiando lo bueno de nuestra tierra.
En el XL Semanal del pasado domingo 20 de septiembre que se entrega con Diario de León, Carlos Herrera, almeriense criado en Cataluña, publica un artículo magnífico, dedicado también a nuestra provincia De paseo por León y alrededores.
Días después, el pasado jueves 24, se emitió su programa desde la estación de nuestra ciudad, dedicado por la inminente llegada del AVE, en el que fue muy generoso en la divulgación de nuestras bondades.
Sirva esta carta para mostrar el justo agradecimiento a quienes han hecho y hacen por la divulgación de lo bueno de nuestra provincia, menos desconocida, gracias a la aportación altruista de estos destacados personajes.
Crisis de confianza
L o que más duele es ser defraudado por aquél en el que confiaste. Son muchos los que empeñan su vida profesional en poner de manifiesto unos bienes o valores internos, absolutamente necesarios para la óptima evolución de la ciudadanía. Y unos pocos los que con desparpajo, desdén y desprecio a los anteriores, se empeñan en lo contrario.
Podría dar nombres de personas físicas con altos cargos, de instituciones públicas o privadas, de multinacionales automovilísticas o de otro tipo. Pero qué más da. Lo trascendente es que en algún momento de su existencia no reunieron los valores que vendían, cuando pregonaban el fair play .
Vender vehículos o cualquier otro producto ‘trucado’, enriquecerte o financiarte ilegalmente o ‘maquillar’ resultados de explotación, tiene consecuencias catastróficas y realmente irreversibles.
La transparencia y la rendición pública de cuentas, son el mejor camino para no ‘contaminar’ el ambiente. Porque cuando la confianza se pierde, a lo mejor, no queda nada.