LA LIEBRE
Prime time
Lo más cerca que vamos a estar de un candidato a la presidencia del Gobierno en estas elecciones es el sofá de Bertín Osborne. Arrellanados, con el cojín entre las piernas para disimular como hacíamos de guajes cuando salían las Mamachicho en Telecinco, el cantante y el aspirante del PP, que son dos personas distintas, nos pusieron en órbita. «¡Pero llega hasta allí el AVE!», se extrañó el presentador del programa, como si Rajoy le hubiera informado de que el puente aéreo hacía escala en Marte. Fue un momento de gloria, entre recuerdos de infancia, en el que se habló de León ante 4,3 millones de espectadores. Un dispendio en la apuesta por esta provincia. Como para pedir ahora que arreglen la minería, la despoblación galopante, con 1.875 personas enterradas más que rapaces nacieron en la provincia en el último año, o la creación de empleo, después de que se cierre la legislatura con 1.435 desempleados más y 11.457 afiliados a la Seguridad Social menos que al principio. Da miedo apagar la televisión, por si nos encontramos una realidad diferente que nos guste menos.
La aparición estelar en el programa de Bertín sintoniza a Rajoy en color dentro de la política pop que marca esta campaña. Un despliegue televisivo en el que los candidatos prescinden del calado de las propuestas para colarse en la parrila del prime time subidos al globo de Jesús Calleja, que ya vendrán a pincharlo para que no ascienda Soraya Sáenz de Santamaría; desmelenados como Pablo Iglesias al salir de la ducha para invitar a un café en su casa a Ana Rosa Quintana, mientras improvisa soluciones paliativas para el carbón; sentados a la mesa camilla con braserillo de María Teresa Campos como Albert Rivera, sin solucionar lo de Sadat Maraña ni conocer la realidad de una provincia con 211 municipios; dispuestos para avanzar a trancas y barrancas por el Hormiguero de Pablo Motos como Pedro Sánchez, a quien el bacalao de su partido aquí le quita las ganas de visitar Valderas... Todos dispuestos a lo que haga falta para cazar la máxima audiencia, como si les diseñara la agenda Toño Sanchís ahora que le ha fallado Belén Esteban, pero sin tiempo para pasar a hacer campaña por León no sea que se les desnude la campechañía con la falta de soluciones para los problemas que tenemos por resolver.
Quieren aparentar que son como nosotros, pero por si acaso aquí ni se acercan. Apaguen el televisor que se le cuelan en casa.