Publicado por
álvaro miguélez
León

Creado:

Actualizado:

I nvento frailuno’ llamaba Pedro Trapiello en su columna Cornada de lobo del 1 de junio del año pasado a las hacenderas o trabajos voluntarios en beneficio del municipio. Efectivamente los frailes blancos del monasterio de cisterciense de Sandoval exigían a los arrendatarios de sus fincas que les dedicasen un día, a veces dos en circunstancias desfavorables, para realizar trabajos de mantenimiento imprescindibles para el buen funcionamiento del convento: desbrozar la presa que venía desde Villimer, reforzar las riberas de los ríos Esla y Porma para evitar inundaciones o ayudar a los frailes en los casos de desgracias como incendios o inundaciones.

Ahora son actividades voluntarias que se mantienen en muchos pueblos de la provincia. En mis años de juventud, por ser el más joven en la familia, no se me permitió participar en ninguna hacendera. Con qué envidia veía marchar a alguno de mis hermanos a cumplir con esta obligación popular. Todas las familias tenían que aportar un miembro a la actividad comunal, sin contraprestación económica. Siempre comenzaba con una copa de orujo o mistela para poner a tono los cuerpos. Seguidamente unos iban a limpiar regueros y acequias, bachear caminos o actividades de infantería. Otros aportaban carros, vacas, caballos, vehículos... Y el resto se preocupaba de la asistencia a los currantes, llevando agua, botas de vino, comida y algo caliente para aguantar la mañana. Al mediodía no faltaba la ‘parva’ para recuperar fuerzas y continuar con la hacendera.

Estos dos últimos fines de semana me he tomado la revancha. El Ayuntamiento de Mansilla de las Mulas convocó una hacendera. Era mi oportunidad. No la desaproveché. Acudí al puente medieval de Mansilla, en compañía de un grupo de jóvenes, y comprobé con gran satisfacción el compañerismo, la unión y el entusiasmo, que ponían todos los asistentes hasta limpiar cuatro bóvedas que se encontraban cegadas por la maleza acumulada durante más de seis años.

Deberíamos tomar nota del esfuerzo de estos jóvenes que no se limitan a quejarse o pedir ayuda a las autoridades locales y provinciales. Emulando al presidente Kennedy me pregunto: «¿Qué haces por tu municipio?»

Al quitar la maleza descubrimos, como nos temíamos, que el puente está en un estado semirruinoso: grandes piedras desprendidas, huecos de más de 30 centímetros de deslizamiento en contrafuertes de las bóvedas, daños estructurales ocasionados por la fuerza del agua o raíces de árboles, variación en el cauce y árboles caídos. Urge obras de mantenimiento antes de que desmoronen alguno de sus tramos.

Cargando contenidos...

Aún no se ha terminado la labor y habrá más hacenderas en otros municipios. Asistir a un jornada así es una actividad muy leonesa. ¿Te apuntas a la próxima?