CUARTO CRECIENTE
La luz se apaga
L e llaman la Fábrica de la Luz y por las noches, cuando se enciende la iluminación exterior, hace honor a su nombre. Es un ejemplo de recuperación del patrimonio. De nuestra historia reciente. La vieja térmica de la MSP se pudría a la orilla del río Sil, cada día más deteriorada, las viejas chimeneas, que le dan al edificio el aspecto de un enorme trasatlántico, estaban carcomidas por el óxido, y en el interior, entre zarzas y escombros, anidaban las ratas, avanzaba la humedad en las paredes, apagada la maquinaria que una vez sirvió para generar energía con la combustión de la antracita que se extraía de las minas del Bierzo Alto y de la cuenca de Fabero.
Así que cuando llegó esa lluvia de millones, cuando crearon la Fundación Ciudad de la Energía y salvaron la vieja térmica de la ruina, uno se sintió afortunado de vivir en una ciudad como Ponferrada, la del puente de hierro, la del falso castillo templario, la ciudad, lo recordaba hace unos días el escritor César Gavela en este mismo periódico, donde el ingeniero vasco Julio Lazúrtegui imaginó una nueva Vizcaya industrial, donde Juanito Valderrama, alojado en el Hotel Madrid, compuso aquella canción que tanta fama le dio, El emigrante, en una servilleta de hostelería. La ciudad de los maquis torturados en el viejo cuartel de la Guardia Civil, la de la calle del Rañadero, con todos sus secretos, y la de la calle Carnicerías, donde se alojó, recuerda Gavela, Gaspar Melchor de Jovellanos durante una noche, la ciudad de Gil y Carrasco, la de la niebla y los poetas románticos.
Estábamos de enhorabuena. En la vieja térmica había un museo sobre la energía. Un museo nacional. Ya no teníamos que inventarnos un milagro, como en aquella película de Berlanga, para que vinieran los turistas y dejaran un reguero de prosperidad.
Pero el museo ha brillado poco, como toda la Fundación Ciudad de la Energía y su proyecto para investigar la combustión limpia del carbón. Su luz se apaga. Desde esta semana, dejémonos de eufemismos, está cerrado hasta los viernes, salvo para visitas concertadas. La Fábrica de la Luz no atrae suficientes visitantes. Alguién, seguro, no ha querido encender el interruptor de todos los focos.