Diario de León
Publicado por
FRANCAMENTE JUAN CARLOS FRANCO
León

Creado:

Actualizado:

Estos días en los que se pone fin a los idus de marzo y sus duelos se me entremezclan en la cabeza imágenes que, cortadas por el mismo patrón —el del desprecio— dejan bien a las claras el concepto que tienen de nosotros nada más que cruzamos los Pirineos o incluso el que nosotros tenemos de nuestros semejantes —por muy rival político que se sea y por mucha precampaña política en la que estén en Galicia—, cuando hay fanatismo —en este caso político— de por medio.

Me dirán que no es lo mismo. Que no se puede comparar. Que no tienen nada que ver, y puede que, incluso, estén en lo cierto. Pero a mi ambas escenas me producen repugnancia por el desprecio implícito que conllevan. —Toma, coge unas moneditas—. Explíquenselo ustedes a mis pequeños.

Hace tiempo que dejé de acudir a espectáculos deportivos como espectador —en casa aseguran que se nota también que repudié ese mundo como practicante hace también demasiado tiempo— por no encontrar cómo explicar a mis hijos determinadas conductas que protagonizan esos frustrados deportistas que se llaman hooligans. Lamentablemente estos parecen perseguirnos en los telediarios, y yo sigo sin poder darle una explicación lógica a mi vástago del por qué de esas conductas. Sólo acierto a decirle que son unos descerebrados. Que el concepto de ultra nos degrada en la escala evolutiva. Que lo de tirar monedas en la plaza Mayor a cambio de unas flexiones nos sitúa a un nivel similar al de los primates (y nos debería de poner en alerta sobre lo que se estila en esa Europa a la que muchos se han visto obligados a emigrar en busca de oportunidades).

Intento cambiar de tercio contando batallitas de cuando el deporte no era eso. Pero en estas estoy cuando llega la sección de política. En ella aparece toda una señora ministra inaugurando no sé que en su Galicia natal. «Toma, coge unas moneditas» le suelta a una rival política. Insiste: «Toma, coge unas moneditas». Mi hijo, con los ojos como platos, se traga el numerito. Al final me pregunta si estos también son hooligans del fútbol, A mi se me han acabado las argumentaciones para excusarnos como especie supuestamente inteligente. Opto por apagar la tele y negociar para que se vaya a echar la siesta.

tracking