Vale doble
C omo en los futbolines de los antiguos recreativos de barrio, esos que se llevó internet por delante lo primero junto con las salas porno de los videoclubes y las enciclopedias Espasa Calpe, las derrotas en las elecciones a rector de la Universidad se resolverán con revancha. Habrá segunda vuelta, después de que el perdedor invocara el valor de los votos en blanco como lo que son: la expresión de quien condena a los que se presentan, lo que bien mirado podría hacer que se tuvieran que retirar los dos. Pero lejos de esta lectura, ambos contendientes repetirán en el remake, sin que se sepa aún si se empleará el sistema de contabilidad de la Champions, con valor doble de los goles en campo contrario en caso de empate, con Marín como visitante en el feudo de los profesores y Chamosa en el de los alumnos, o si se irá directo a la tanda de penaltis, donde quien promete más cátedras para los próximos meses, gana. Una imagen que da cuenta del encanallamiento en el que ha caído la principal institución académica provincial, que tendría que ser guía de los valores de la sociedad que quiere construir, en lugar de espejo de la que tiene delante. Aunque, bien pensado, quizá sea por eso.
La ULE, que cuenta con 91 millones de presupuesto, casi el 62% del que tiene el Ayuntamiento de León para todo el municipio, sobrevive en los márgenes de la mediocridad de todos los indicadores académicos nacionales. Un resultado del sistema de castas, envidias, egos disparatados, clientelismos y endogamias, con profesores titulares y catedráticos que entraron en la nómina investidos por el derecho nobiliario de sus progenitores, convocatorias de plazas que se publican apenas 24 horas antes para que concurran sin mucha competencia los que tienen el birrete ya encargado. Fuera de estos méritos, los más brillantes por lo común se arrinconan o se atrincheran en sus departamentos y sus alumnos a esperar la oportunidad, mientras los proyectos de investigación son tan contados que resultan incapaces para sacar fuera el valor de la institución. Ahí, se mide el futuro, dentro de un contexto en el que la Junta decantará con su financiación las apuestas del mapa de titulaciones de la comunidad, como ya se ha avanzado en los últimos años, en los que a Hermida no le salieron las cuentas para ser nominado consejero y candidato a alcalde.
No es raro que, para prologar el anuncio de la segunda vuelta electoral, el viernes el campus amaneciera lleno de mierda. Aparten un poco, antes de votar otra vez.