El asiento vacío
S iempre es temerario decirle a alguien que tome asiento, ya que luego no tiene la menor idea de cuándo tiene que levantarse, y hay que recordarle que se le puede volver tarde para volver a casa. No sabemos si ésa es la cuestión que ahora nos preocupa a todos, además de las desavenencias entre Errejón y Pablo Iglesias, que creíamos que eran hermanos de leche, pero qué leche van a ser hermanos. Nuestro ministro de Defensa, Pedro Morenés, que goza justa fama de ser educado, le ha dio el otro día un plantón al Congreso y no acudió a la comisión parlamentaria que llevará al Ejecutivo ante el Tribunal Constitucional. Éramos pocos y parió el brazo armado de la patria, que nos ha dado a todos un ejemplo de prudencia y de dignidad. Los que pertenecemos a esa cosa más o menos informe que llamamos pueblo, que no es lo mismo que masa, ni que turba, ni que plebe, tenemos derecho a que nos den una explicación. ¿Por qué se quedó ese asiento vacío? Estamos acostumbrados a que los políticos sean unos culos de mal asiento y se muden de localidad cuando les conviene para verlas venir mejor, pero no hablamos de políticos profesionales, sino de personas serias. Para entretenernos ya tenemos otros asuntos, como ése del gestor de los Pujol, que ha puesto en duda ante el juez que la fortuna de esa terrible familia provenga de la herencia familiar, aunque el abuelito fuese un acreditado usurero. Los españoles, incluidos los catalanes que aman España, que son muchos, saben que separarse de ella, además de una barbaridad, sería una estupidez. Que nadie se pregunte eso de dónde vamos a parar, porque no van a parar. Los empleados públicos de la Diputación de Barcelona han decidido tributar a la Hacienda española y rechazan por escrito la entrega forzosa de su IRPF al fisco catalán. Así están cosas cuando se sacan de su quicio natural, que es el que establece la historia común. Los problemas que se resuelven con dinero no son verdaderos problemas, ya que lo problemático es disponer de él. Oriol Junqueras con un ojo pierde dinero y con otro impulsa su ilegal hacienda. Cristóbal Montoro le suelta dinero. ¿Será por dinero?