Diario de León
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en positivo paco balado
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H ace unos días la Diputación Provincial de León, con el apoyo de PP, PSOE, UPL y Coalición por el Bierzo aprobó el informe de alegaciones a la propuesta de Unidades Básicas de Ordenación y Servicios del Territorio (Ubost) solicitado por la Junta de Castilla y León. La Diputación hizo así suya la alegación formulada por el Consejo Comarcal del Bierzo a las referidas unidades territoriales básicas.

La alegación recoge como argumento principal que, más allá de criterios administrativos, se refleje en la norma la singularidad del Bierzo. Parece de sentido común, toda vez que existe en esta Comunidad Autónoma una norma con rango de Ley que ya singulariza al Bierzo administrativa y políticamente. No debiera ser otro el camino legislativo que el de mantener el reconocimiento hacia la comarca berciana y, con algunas reticencias, ese ha sido el criterio final de la Diputación provincial.

Y ahora ¿cuál es el siguiente paso? La alegación comarcal refrendada provincialmente no deja de ser una declaración de intenciones, un deseo, una reivindicación. Nada práctico, de momento. Nada que pueda repercutir con carácter inmediato y directo en nuestras vidas aunque, a futuro, más allá de las disputas políticas, el documento presentado introduce la posibilidad de una delegación de competencias municipales en el ente comarcal, basada en los principios de eficacia y eficiencia.

De lo que se trata es que las administraciones sean operativas y útiles o no sean. Por eso en pleno debate, algo artificial por otra parte, sobre la supresión de las diputaciones, que se plantee una especie de diputación comarcal en el Bierzo podría contribuir a racionalizar la amalgama administrativa actual y ayudaría a gestionar mancomunadamente servicios que los ayuntamientos no pueden, por si solos, prestar. A partir de aquí, lo único que se necesita es voluntad política y sensatez de unos y de otros, para que el desarrollo territorial que se diseña tenga esa racionalidad que se promulga.

Si existe la comarca del Bierzo, se reconoce su singularidad, su carácter único, dótenla de competencias para que realmente los ciudadanos identifiquemos esa administración como propia y, además, como necesaria y no como un gasto superfluo y absolutamente prescindible. La reordenación proyectada sería un buen momento para lograr ese objetivo coincidiendo con el vigésimo quinto aniversario (¡un cuarto de siglo!) de la creación del ente comarcal.

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