Permitido prohibir
E l pacto a tres con Podemos ha fracasado porque son más de cuatro y se hacen un lío para retirarse cuando suena la campana. Lo entienden mejor los boxeadores, que se van cada uno a su esquina, aunque sigan teniendo cuentas pendientes para los próximos asaltos. Los púgiles son unos caballeros, en general, de eso que se llama baja extracción social, que deciden ganarse la vida a puñetazos.
Su diferencia más notoria con los políticos es que raramente, y siempre a cargo del empresario, suelen pactar los combates. «A ver si hacéis un nulo para programar la revancha». En ese trance está Pablo Iglesias, que es un gran mánager de la pelea que nos espera y está impidiendo cualquier pacto, con el conocido truco de exigir el derecho de autodeterminación.
Lo más difícil de acordar en España es un acuerdo. No sabemos sumar, pero somos unos expertos en dividir. Estamos olvidando algunas cosas, pero también se nos olvida el profético verso de Luis de Góngora, que nos advirtió de que «no hay olvido».
Para paliar esa deficiencia genética se nos prohibe fumar en lugares abiertos, incluidos los estadios y las plazas de toros. Al que le guste fumarse un puro mientras ve un partido de fútbol, que se lleve la televisión al retrete, que es el único lugar donde no ponen multas por hacer demasiado ruido.
Tampoco se podrán consumir cigarrillos electrónicos en los estadios cerrados, por si les da un calambre a los acomodadores. Este asedio a nuestras costumbres, incluidos los malos hábitos cotidianos, si llega a cumplirse, sólo demostrará que somos un país de esclavos regido por los manumítidos de anteayer, que son los más rígidos. Para dejar de fumar sólo se había descubierto hasta ahora un procedimiento infalible: absorber el infecto producto por la parte por donde quema, no por donde está el inútil flitro engañoso. Ahora se ha descubierto algo más disuasorio: multar con 600 euros o con 600.000 en caso de infracciones. País de esclavos pero no de nuestros propios vicios, sino de los demás; lo que más les gusta es prohibir.