Diario de León

EDITORIAL: Amianto en León, un problema de difícil solución

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La apertura de diligencias por parte de la Fiscalía y a petición del Defensor del Paciente para investigar las causas de cinco casos de cáncer de pulmón —tres afectados ya fallecieron— en la misma plaza de Palencia vuelve a sacar al debate social el peligro que supone el amianto para la salud pública. La legislación española prohíbe su uso desde 2002 —las fibras pasan a los pulmones de las personas si se manipula indebidamente— y, sin embargo, en los años transcurridos desde entonces en la provincia sólo se ha retirado el 5%. El cierre de antiguas granjas, naves y fábricas y la creciente despoblación del mundo rural agravan el problema generado por el uso indiscriminado de ese material en la contrucción, sobre todo entre los años cuarenta y ochenta del siglo pasado.

Pero la cuestión preocupante es que no hay un plan global para la retirada de amianto en antiguas construcciones, sobre todo en los tejados, aunque el peligro se extiende por los aislamientos, techos, tuberías, etcétera. Es, en la definicición más precisa de quien conoce muy bien el problema, la «plaga del siglo XXI». Un problema caro: sólo lo pueden manipular especialistas y el coste de la retirada asciende a 20 euros por metro cuadrado. La Diputación encargó hace años un estudio sobre la presencia de amianto en tuberías de redes de abastecimiento para reemplazarlo; la Junta tiene también un plan de eliminación y otras administraciones van elaborando proyectos de sustitución... Pero hasta ahora nadie puede obligar a ningún particular a retirarlo de una construcción de su propiedad, salvo en casos de alarma social. Y, sin embargo, el número de muertes por causas relacionadas con el amianto seguirá creciendo hasta 2040. Se calcula que sólo hasta 2020 fallecerán más de 1.300 españoles como consecuencia de este tipo de cáncer. Factores como el elevado coste de la retirada segura de estos materiales, que continúan agrietándose en hogares, descampados y vertederos de todo el país, multiplican la posibilidad de que aumente el número de los afectados por las muertes blancas.

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