EDITORIAL: Una buena iluminación y más económica
La crisis puso en evidencia una realidad que permanecía en cierto modo oculta. Las ciudades pagan unas facturas millonarias cada año como consecuencia de sus alumbrados públicos. Es evidente que se trata de uno de los servicios más elementales y quizás por ello resultó, como mínimó, chocante el que en muchas localidades se limitasen las farolas encendidas porque literalmente los ayuntamientos se veían incapaces de abonar las facturas. Pero la situación sí tuvo un efecto beneficioso. Y es que, al ponerse el acento sobre esas facturas que se pagaban en época de bonanza sin mayores miramientos, se desveló la existencia de unas ineficacias graves que pueden solventarse con la renovación de las tecnologías empleadas en las luminarias. Ahora el Ayuntamiento de León prepara una renovación de sus servicios para emplear un sistema led que permitirá un ahorro en la factura de en torno al 76%. La cifra es más que notable y además generará un efecto importante porque al renovarse las lámparas se retirarán esas que tienen poca luminosidad tras muchos años de servicio.