Diario de León
Publicado por
fuera de juego. carlos frá
León

Creado:

Actualizado:

Ayer al abrir el buzón de casa me encontré tres tarjetas censales. Y no era un error del cartero. En casa ya somos tres los mayores de edad. Mi hijo mayor ya piensa en matrículas de autoescuelas y de estudios superiores... cuantas cosas han cambiado desde que protagonizó la primera matrícula de enseñanza infantil. Su primer día de colegio fue el 11 de septiembre de 2001, aquella inolvidable jornada en la que se nos encogió el corazón por la mañana al dejarle desamparado a la entrada del colegio y un poco más aún al mediodía al sentirnos desvalidos con aquel estremecedor ataque al corazón de occidente.

Qué lejos parece todo aquello... han cambiado tantas cosas. Eso pensaba mientras entraba en casa con las tarjetas censales en la mano. Y al posarlas sobre la mesa se abrió el Diario en la página 26 donde se anunciaba ayer la segunda sesión de la comisión de investigación en las Cortes para analizar lo ocurrido con el nuevo Hospital de Burgos. ¡Qué cosas! Y también se hurga en las entrañas de esa especie de joya caribeña que ennegrece Arroyo de la Encomienda, en los molinos que soplaban siempre en la misma dirección y están en lista de espera la historia de quienes temen acabar a la sombra si florecen los huertos soleados, y que se entremezclan con listados de cotizantes picadores... pero como mucho de aceitunas a golpe de palillo. Y hasta se habla de limitación de mandatos. Así, tal cual. Nos los dice quien ya era nuestro presidente cuando mi hijo aún no iba al colegio, las gemelas eran el orgullo de Nueva York y Zapatero intentaba acostumbrarse a vivir en Madrid como líder de la oposición enfrentado a Aznar. ¡Qué tiempos!

Pero hay acontecimientos que sí cambian radicalmente las cosas y en Castilla y León se está viendo. Nada como la pérdida de las mayorías absolutas para que se abran las ventanas y se aireen las cosas. Todo un respiro democrático porque esta especie de regímenes perpetuantes que se han consolidado en algunas comunidades se empeñan, erre que erre, en enrocarse en un bucle cansino que recuerda cada día aquello de que el dinosaurio no falla cada mañana.

Algo se mueve, sí. Pero no necesariamente cuando la luz que vemos al final del túnel es de color rojo. Entonces es que algo hemos dejado escapar.... mientras todo nos dicen que se queda en esperar el ‘advenimiento’ delfinero...

tracking