cartas al director
María Socorro,
tu nombre lo dice todos
M aría Socorro, ¡qué sabios fueron tus padres al elegir tu nombre! Quería recordarte aquí, como referente entre los donantes de sangre de Fabero y de toda la Hermandad y confundadora de la cafetería Tito y Tita, en mi nombre y, con su permiso, en el de todos los miembros de la Hermandad de Donantes de Sangre del Bierzo y Laciana, y de todo el mundo mundial, para destacar mínimamente vuestra extensa humanidad, la de mi queridísimo Agustín y la de toda la familia Ramón Cachón.
También quería recordarte como receptor o beneficiario de tan importante acto altruista, del que pocas veces aplicamos lo de «es de bien nacidos ser agradecidos». Acto altruista, al que tú, no sólo como consorte de colaborador, nuestro querido Agustín, sino como una colaboradora de élite, de gran nivel, apoyaste de forma que no encuentro calificativo para describirla. Has sido un ejemplo a imitar. Tanto es así que el día 6, en la donación de la plaza del Ayuntamiento de Ponferrada, abrimos un bar que estaba en descanso para invitar gratis a los donantes. Aunque las razones biológicas hacen que nos abandones, tu obra, tu amor por los demás, estará siempre presente y serás nuestra guía a seguir. A Agustín y a toda tu familia, ánimo y muchas gracias por habernos permitido compartir tu bondad en tu existencia. Gracias, María Socorro. Desde el mundo y más concretamente desde Ponferrada, un fuerte abrazo.
valentín ramón gómez
(tino del cúa). faberO
El colegio mayor
dice adiós a su director
P ablo, una pena que el colegio se quede sin un director como tú, pues lo has reflotado y has hecho lo que yo creo que ningún director ha logrado: tener el cariño, el respeto y la admiración de todos sus colegiales y trabajadores. Es inevitable pensar que mañana el CMU no será lo mismo… decía una buena amiga que hay tres tipos de persona que pasan por el Mayor de San Isidoro; los que tanta paz lleven como dejen, lo que pasan sin pena ni gloria y los que echas de menos todos los días y cada momento. Creo que no hace falta explicar a qué grupo perteneces.
Gracias, Pablo, por todo lo que nos has dado como director pero sobre todo como persona; gracias por hacer del Colegio Mayor San Isidoro de la Universidad de León un estandarte de valores como la familia, la humildad, la honestidad, el sacrificio, la voluntad, el amor, la sencillez, el respeto, la empatía pero sobre todo la ¡amistad! Gracias, Pablo, por conseguir que sintiésemos el colegio como nuestra casa y por hacer que nuestros años en León fueran probablemente los mejores de nuestras vidas.
Director, compañero y amigo te retiras como un grande, el Mayor de San Isidoro pierde este curso académico un trocito muy importante de su identidad. En el márketing, como bien sabes, se comete muchas veces el error de pensar que tu producto es el mejor; pero siempre he creído eso de que «un buen vino mejora con los años» y eso es justo lo que podemos decir de ti. Un profesor top, un director «chapeau» y una persona 10.
Sólo espero y deseo que la nueva dirección sepa subirse sobre tus hombros para llegar más alto. El San Isidoro remaba en la dirección correcta, o al menos eso pensamos los que formamos parte de él estos últimos años, espero de todo corazón que no cambie y que las nuevas generaciones de novatos puedan disfrutar de León, de la Universidad y del San Isidoro tanto como lo hice yo durante mis años como estudiante de Veterinaria.
El colegio siempre estará en deuda contigo y con tu esposa, Tere. Suerte en vuestra nueva etapa; siempre serás nuestro director. Isidoro no se hace se nace.
Javier Prendes. león
Aclaración: El Ateneo Varillas surge en el seno del Ccan, histórica asociación leonesa que recientemente ha cerrado su sede de la calle San Guillermo.