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NUBES Y CLAROS MARÍA J. MUÑIZ
León

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D ecía Marlene Dietrich que el sujetador es la prueba que demuestra cuán idealistas son los hombres. Sentenciaba un reputado economista que las estadísticas y los informes son como el bikini, porque muestran lo sugerente pero ocultan lo fundamental. Se suman las fuerzas vivas de la ciudad y bautizan otra alianza de estrujamiento de neuronas por hacer de nuestro vaso medio vacío un cuenco pleno de esperanzas y posibilidades como León Up. Y me viene a la mente aquel sostén que desde la histórica Teleno animaba sugerentes senos inexistentes con un gel cuya tecnología anda estos días más pendiente de las ingenierías financieras que llevaron a los paraísos fiscales de las Bahamas las cuentas de los herederos del otrora todopoderoso Pérez Villar, mientras enterraban la rentabilidad de patrones históricos de refajos y tangas bordadas por monjas que se santiguaban al tiempo que zurcían saltos de cama picarones entre oración y liturgia.

León Up agrupa a políticos y empresarios para desvelar al universo inversor el atractivo de esta tierra. El principio fundamental es de libro: no puede venderse con eficacia aquello en lo que no se cree. El entusiasmo del alcalde bien merece el respaldo de la élite empresarial, más acostumbrada a la reivindicación quejumbrosa, aunque sólo sea porque aquel predica y esta tiene que dar trigo.

Creer y crear. Tiene León como principal máquina de creación una Universidad a la que mantiene en un pedestal, pero de la que dudan desde las mismas entrañas de Vegazana. El nuevo rector fue claro en la pomposa inauguración del curso académico, tan coloreada de birretes como adornada de resoplidos, ojos en blanco y morros torcidos. García Marín plantó sobre la ceremonia la denuncia de usos y costumbres ineficaces y entorpecedores; un abandono de la investigación que pone en juego el futuro no sólo de la institución académica, sino de la principal apuesta de futuro de la provincia; y el alarmante envejecimiento de la cúpula docente y dirigente de una institución imprescindible e irrenunciable. Pero de la que cabe esperar (y exigir) mucho más. Clamó el rector por fondos, porque no hay talento sin recursos. Quizá tampoco hay talento sin talante. Y ahí debe estar la clave de este continuo ruido de motor en modo arranque, que no acaba de arrancar. Este León de moda quiere exhibirse. Pero para atraer inversión debe convencer de que lo que esconde bajo el bikini vale realmente la pena.

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