Diario de León

TRIBUNA

Esta izquierda no puede gobernar España

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FRANCISCO J. LóPEZ RODRíGUEZ profesor
León

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L a izquierda española está representada fundamentalmente por dos partidos políticos: Unidos Podemos y el Partido Socialista. Históricamente ambos tienen su origen en una ideología marxista con matices y tímido recorrido en el caso del PSOE hacia la socialdemocracia europea. Si analizamos si estos partidos son intrínsecamente democráticos tendríamos que afirmar que no. Los partidos nacidos del marxismo nunca fueron democráticos y lo demuestran hechos históricos relevantes que afirman tal tesis. Cuando la revolución de 1917 triunfa en Rusia los líderes revolucionarios asumen las tesis marxistas que tendrían apellidos según los protagonistas, así tenemos los Lenin marxistas, Trotsky marxistas, Stalin marxistas. A todos hay que ponerles un segundo apellido, comunistas.

Trotsky despreció la tradición democrática del socialismo occidental y adoptó una violenta dictadura de partido único, empleando métodos brutales de represión. Disolvió la Asamblea Constituyente, proscribió a la oposición y creó una policía política para perseguir a los disidentes. Tras su exilio de la Unión Soviética, fue el líder de un movimiento internacional de izquierda revolucionaria identificado con el nombre de trotskismo y caracterizado por la idea de la revolución permanente.

Al acceder al poder, Stalin sumergió a Rusia a una vorágine de violencia sin límites, asesinando y deportando a todos sus rivales políticos, a inconformes con su gobierno o simples sospechosos que eran denunciados por sus vecinos.

El comunismo estalinista se extendió por todos los continentes, en especial Europa, África, Asia y con matices muy concretos en América, concretamente Cuba, y un hibridismo neocomunista en Venezuela bajo el nombre de chavismo. En Europa, los tentáculos del comunismo se extienden hacia el Sur. Antes de la II Guerra Mundial tiene especial incidencia en España con el Partido Comunista, los sindicatos anarquistas que pretenden alcanzar el poder con la máxima marxista: la revolución. Pablo Iglesias, fundador y padre del socialismo en España, tiene una ideología marxista reivindicada y mantenida por la Fundación Pablo Iglesias.

En la actualidad, surge una izquierda, extrema izquierda populista, cuyos fundadores tienen sus orígenes, la mayoría, en presupuestos revolucionarios, cuyos progenitores militaron o militan en los extremos ideológicos del marxismo-comunismo. Íñigo Errejón es hijo de José Antonio Errejón Villacieros, funcionario de carrera y alto cargo en la Administración General del Estado que durante la Transición militó en el Partido del Trabajo de España, comunista radical, y formó parte de la izquierda anticapitalista. Pablo Iglesias Turrión es hijo de María Luisa Turrión Santa María, abogada del sindicato Comisiones Obreras, y de Francisco Javier Iglesias Peláez, inspector de trabajo y profesor de Historia, ya jubilado, que militó en el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP). Ambos se sienten orgullosos de la militancia en la organización terrorista FRAP, fundada por la rama marxista leninista del PCE en 1973.

El FRAP asesinó policías y guardias civiles. Venden una sociedad igualitaria pero si alcanzaran el poder, salvando las comparaciones históricas de España, supondría la mayor pérdida de libertades, subyugando a todas las clases productivas a la mayor esclavitud. Una sociedad política gobernada hoy por un partido totalitarista sería la ruina de la sociedad. En toda Europa no hay aspiraciones políticas con tanto calado radical comunista como en España, ni en Grecia el gobierno de Alexis Tsipras tiene esa tendencia filo comunista y totalitarista. Para salvar este recorrido hacia la izquierda radical sólo un partido político lo puede evitar, es el Partido Socialista. El PSOE aceptó la tesis marxista, en especial, en la proclamación de la Segunda República. En 1936 en las elecciones gana el frente popular que integraba a partidos radicales, comunistas, antimonárquicos, socialistas. En esta mezcolanza el comunismo predomina en la coalición o frente popular. Felipe González, con inteligencia y realismo, abogó por abandonar las tesis marxistas y se aceptó el socialismo democrático como ideología oficial.

La ambición de poder de Pedro Sánchez remueve al PSOE histórico. En apariencia, se presenta como un socialdemócrata pero, en el fondo, está asumiendo las tesis marxistas ya que no duda en aliarse con Podemos, que asienta su base ideológica en un marxismo científico y en un comunismo real disfrazado bajo nuevas denominaciones políticas en distintas comunidades autónomas.

No olvidemos que el Partido Socialista histórico y presente es republicano. Está apoyando a los de Podemos en ayuntamientos y regiones controladas por la izquierda y por los sectores independentistas, donde se están dando a la tarea de eliminar en sitios públicos retratos y bustos de los reyes Juan Carlos I y Felipe VI, así como de proseguir el rumbo de cambiar nombres a calles, derribar estatuas, programar y publicar nuevos textos con versiones sesgadas y parcializadas de la historia, a fin de desfigurar y desechar en todo lo posible la memoria de lo realmente acontecido durante la Guerra Civil de 1936-1939.

Con el ataque a la monarquía y la distorsión de la historia, la izquierda española en general, pero particularmente su sector más radical, pone de manifiesto otra vez un rasgo clave de la acción de la izquierda política internacional en su camino al poder y en su ejercicio del mismo. Lo que ahora hace la izquierda radical en España, fue lo que hicieron los bolcheviques en Rusia, los maoístas en China, los hermanos Castro en Cuba, los sucesores de Allende y la Unidad Popular en Chile, y Chávez y sus seguidores en Venezuela. El proceso de desfiguración de la historia. Esta izquierda revive la venganza. No queremos más cadáveres en el camino. España y los españoles necesitamos políticos moderados y, sobre esto, tiene que decir mucho y ser protagonista el PSOE. Los españoles lo necesitan la izquierda que tenemos; es muy radical, es un peligro para España, no se renueva.

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