Diario de León
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AL TRASLUZ. EDUARDO AGUIRRE
León

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El leonés no tiene estómago, sino barricada. Siglos de frío y pimentón le han inmunizado contra los retortijones. Si les da hierro, lo mastican. En cambio, los del foro, una vez cumplidos los cincuenta, a poco que abusemos enseguida necesitamos bicarbonato. El pasado jueves, Félix Chamorro, maestro de locutores y de la caza de la publicidad, me invitó en Villalobar a degustar liebre con patatas, junto a unos amigos suyos entre los cuales había jóvenes pero también quienes ya habían hecho la mili hace bastante. Estoy seguro que estos últimos durmieron esa noche a pierna suelta, sin que los jugos gástricos se lo impidieran. En cambio, este columnista todavía la mañana del domingo notaba a la susodicha corriéndome por los adentros. Y es que, además después hubo bacalao a la leonesa. Y antes, entremeses de aquí. Todo ello, bien rociado de tostadillo. Puedo asegurar que nunca había degustado liebre que estuviese de patatas y salsa mejor acompañada. Sabroso no, lo siguiente. Ahora bien, era dinamita. La cocinó Arsenio, el mayor en edad de los allí presentes. Cuando un comensal le dijo: «Qué bien está para sus años, es usted de esos que sólo se muere si los matan», él contestó con reflejos y retranca de octogenario: «También hay quien dice que sólo se muere el que quiere, que para vivir basta con no dejar de respirar». Buen comer y buena compañía, ¿se puede pedir más? Sí, a ser posible, que la digestión nos sea leve.

La gastronomía leonesa, especialmente la que llamamos de cuchara, es nuestra bandera, torreón y foso. No debe ser reducida a la tapa, que algunos bares quieren convertir en un quién da más pero no mejor. La cocina popular es un humanismo de la amistad, la pagues o invite la casa.

Y sí, cuatro días después aun estaba bajo los efectos del gozoso atracón del jueves, cuando recordé un remedio casero contra el ardor de estómago: recibir una buena noticia. La tuve la tarde del domingo: el Deportivo ganó al Barça. Con victorias históricas así, ¿quién necesita bicarbonato? Ahora bien, la que me dejó ya como nuevo llegó ayer lunes: la inhabilitación durante dos años a Mas para ejercer cargo público, por desobedecer al Tribunal Constitucional. Si lo llegó a saber repito liebre.

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