EDITORIAL | Portugal pasa a liderar el proyecto de la León-Braganza
Lejos de apaciguarse la polémica, la reivindicación de la autovía León-Braganza volvió a capitalizar ayer un encuentro entre las autoridades leonesas y las de esta ciudad del norte de Portugal, en principio para firmar acuerdos de colaboración transfronteriza. Y es que Braganza ve en el proyecto la mejor alternativa de desarrollo para una zona castigada históricamente por las malas comunicaciones. Por muchas razones que se aleguen en su contra, la línea recta entre el norte de Portugal y Europa pasa por León.
Su ausencia en el Plan de Infraestructuras, Transporte y Vivienda (Pitvi), como advirtió esta semana pasada el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, o la reciente renuncia de la Junta a reivindicar el proyecto, son inconvenientes a medio plazo pero no argumentos suficientes para abandonar la idea.
Sólo hay que valorar el interés puesto ayer por el presidente de la Cámara Municipal de Braganza en su visita a León y su advertencia de que su ciudad reclamará todos los días su construcción. Las múltiples posibilidades de colaboración de la provincia leonesa con el norte de Portugal en materias como las nuevas tecnologías, la industria agroalimentaria o el turismo no pueden ser las mismas sin unas infraestructuras acordes con el siglo XXI.
La mejora de la conexión por Riohor de Castilla que defiende la Consejería de Fomento no deja de ser un parche. El proyecto leonés compite, además, con la salida del país vecino por la N-122 a Zamora. León no puede abandonar un proyecto de futuro para la provincia.