TRIBUNA
El 7
« Estoy preparando un estudio sobre el significado del número siete en los mitos, las costumbres, etc…». De esta forma Karl Abraham, médico psiquiatra, discípulo preeminente de Freud que hablaba varios idiomas, leía en la lengua de Aristófanes, y analista de Melanie Klein, informa al Dr. Freud de su interés por ese tema y su intención de iniciar una investigación que nunca se llegó a producir a pesar del interés mostrado por K. Abraham y el anuncio de un descubrimiento. En la carta que el 26/04/1924, fechada en Múnich, dirige K. Abraham al Dr. Freud se da cuenta de las intenciones de aquél. Este proyecto discutido en varias ocasiones en las cartas siguientes, no llevó a ninguna publicación. Me propongo poner algo de luz sobre el tema.
¿Cuál es la razón por la que el número siete haya constituido una casi constante en su aparición en la literatura y en los textos sagrados de las distintas culturas?
En el libro Dictionnaire des symboles, de Jean Chevalier Y Alain Gheerbrant, en la entrada correspondiente a sept (siete), leemos que el número siete es reconocido universalmente como símbolo de la totalidad, de una totalidad en movimiento, es la clave del Apocalipsis (7 iglesias, 7 estrellas, 7 espíritus de Dios, 7 sellos, 7 trompetas, 7 truenos, 7 cabezas, 7 flagelos, 7 copas, 7 reyes…). Dios creó el mundo en seis días y el séptimo descansó (ocupando el séptimo un lugar destacado en el Génesis). [Puede consultarse la entrada sept (siete) en el citado libro, pág. 994, para más apariciones literarias de dicho número].
Examinemos la grafía del dígito siete a través de los siglos, y de las diversas culturas, para ello remito al lector al libro, escrito por el rabino y doctor en filosofía, Marc- Alain Ouaknin, profesor asociado de la Universidad de Bar–Llan (Israel ), titulado Mystères des chiffres (Editions Assouline, París). El autor clasifica en cinco etapas la evolución de las cifras indias.
Primera etapa : Tercer siglo antes de nuestra era hasta el primer siglo después de nuestra era, las cifras se escriben en notación ‘brâhmî’.
Segunda etapa: Desde el primer siglo hasta el tercero–cuarto siglo, la notación se conoce como ‘intermedia’.
Tercera etapa: Desde el tercer al cuarto siglo, la notación numérica empleada es conocida como escritura ‘grupta’.
Cuarta etapa: Desde el siglo VII hasta el XII, la notación empleada es la escritura ‘nâgari’.
Quinta etapa: Los derivados del ‘nâgari’. (hacia la notación moderna). El estilo ‘nâgari’ se va a ramificar en seis ramas diferentes, de las cuales una va a dar lugar a las cifras árabes de Oriente (estilo ‘hindi’) y otra a las cifras árabes del Magreb (estilo ‘ghubar’) (Pag. 86).
En dicha página observamos que en las variaciones del número 7, aparecen algunas grafías que nos recuerdan al falo en posición flácida. Para el paso a la posición definitiva del número 7, hago la siguiente hipótesis que me parece la más plausible. Dicha representación sucumbió a un doble proceso, correlativo y simultáneo ‘represión–inversión’. Quiero hacer notar que es mediante el falo como el hombre queda ligado al símbolo, y así mismo, el proceso dual ‘represión– inversión’ se encuentra, por ejemplo, en esas personas que manifiestan odio hacia una figura parental, madre o padre, para ocultar en lo más profundo de su inconsciente el gran amor, y dependencia que sienten por su figura (inversión).
Tenemos así mismo en las Matemáticas que una homotecia inversa transforma L (hombre con el falo en erección) en 7.
El dígito 7 al ser una representación transformada del hombre en situación del falo en erección, debió sufrir este doble proceso de represión–inversión, quedando así el hombre mediante el falo ligado a este símbolo. Admitiendo como plausible esta conclusión la aseveración bíblica de que «Dios creó el mundo en siete días» podría reformularse de este modo: «El falo del padre creó el mundo» aseveración que constituye una tautología, ya que es siempre cierta para cada uno de nosotros.