EDITORIAL | Servicio obligado para una provincia tan amplia
La Diputación de León ha dedicado buena parte de los dos años de mandato a planificar y elaborar un plan de parques de Bomberos que palie una situación heredada desde hace muchos años. Vistos los últimos incendios de Doñana o de Portugal, la extinción de fuegos obliga a actuar de forma coordinada y rápida para evitar males mayores, por lo que la iniciativa de la institución se confirma como una decisión obligada para una provincia tan amplia, en este caso para atender los núcleos urbanos. Más de 1.200 en la provincia. No olvidemos que el territorio leonés es más grande que el País Vasco y que, en estos momentos, depende de dos parques, en León capital y Ponferrada, con un radio de acción limitado como para llegar a tiempo a zonas como Riaño, Villablino o Valderas, por poner tres ejemplos.
El proyecto de la Diputación, que Juan Martínez Majo explicó ayer en su comparecencia coincidiendo con los dos años de mandato, contará con 75 bomberos profesionales que se distribuirán por los diferentes emplazamientos. Todos los parques, explicó también, estarán a cargo de funcionarios de la Diputación, por lo que su gestión contará con los suficientes medios de control y supervisión.
Otras provincias tienen ya desde hace años redes de parques de Bomberos, ya sea con financiación de la Junta o de las diputaciones. Es, sin duda, un servicio con un coste, pero la situación actual no es sostenible en el tiempo. El deber de socorro tiene que llegar hasta el último pueblo, pues los vecinos gozan de los mismos derechos que los que viven en la ciudad.