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El fotoataque
No nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos. Nadie valora la salud hasta que le falta. Tal vez por eso cuando alguien fallece es «la hora de las alabanzas», porque entonces reconocemos lo bueno que tenía. Pues con la luz pasa lo mismo. Estamos tan acostumbrados a la energía eléctrica que no reparamos en ella. Las empresas eléctricas son las auténticas dueñas de nuestra vida (los expresidentes de Gobierno y altos dirigentes bien que lo saben...) y no nos hemos enterado.
La luz es tan imprescindible que ya no podemos hacer nada sin ella. Lo sé bien porque la semana pasada cortaron la energía eléctrica en la zona donde vivo, dos días de 8.00 a 14.00 horas y aquello fue el caos. Aunque lo habían anunciado, la falta de costumbre hizo que olvidáramos poner otro despertador que no fuera eléctrico, con lo cual no sonó y hubo carreras matinales. Si el cuarto de baño no tiene ventana hubo que arreglarse con velas o linternas... Tampoco se pudo calentar el desayuno, incluso hubo que bajar las escaleras porque no funcionaba el ascensor y tampoco el portero automático, así que quien tenía visita no pudo abrir desde arriba y hubo que bajar al portal. Y qué me dicen de los comercios de la zona. Amén de no tener luz artificial, no les funcionaban las básculas, ni los ordenadores, ni las cajas registradoras. Incluso en la farmacia no podían cobrar, pues las medicinas ya no traen el precio en la caja (nunca entendí porqué lo quitaron, aunque así los laboratorios puede subirlo sin que nos enteremos) y tiene que escanearse el código de barras para asociar el precio, así que no podían cobrar porque desconocían el importe... Y estas son sólo algunas pequeñas muestras.
Están empeñados en que todo sea eléctrico, hasta los coches. Así que se imaginan el día que haya no un ciberataque que puede colapsar más o menos industrias y particulares, sino un fotoataque (phos photos, en griego luz) y no podamos hacer nada. Será espeluznante, pero el futuro ya está aquí y no es cienciaficción lo que sugiero.
Entonces nos vamos a enterar de verdad de lo que es volver a las cavernas. Aunque no hace falta remontarse tanto, pues a mediados del siglo pasado los cortes de luz eran el pan de cada día. Y sobrevivíamos, porque no todo dependía de la energía eléctrica, como ahora. Vaya si hemos avanzado...