CUARTO CRECIENTE
Hotel Madrid
En la lista de clientes del Hotel Madrid había nombres muy populares en la España triste de posguerra. Estrellita Castro, Lola Flores, Antonio Machín y Juanito Valderrama. La gente se evadía de la realidad con sus canciones, con sus películas, y Ponferrada, entonces una ciudad en pleno crecimiento gracias a la fiebre del wolfram, la inversiones de Endesa y la pujanza del carbón, era parada obligatoria para sus espectáculos.
Es famosa la historia de cómo Juanito Valderrama, que actuaba en el vecino Teatro Edesa, compuso en el Hotel Madrid una canción tan popular en su tiempo como El emigrante.
Allí se alojaron Tip y Coll, cuando todavía se podían hacer chistes sobre Carrero Blanco y la ciudad mantenía el pulso económico con la térmica de Endesa en Cubillos, la MSP o los aceros de Roldán.
Y en su restaurante solía comer a finales de los años cincuenta el ingeniero y escritor Juan Benet, que trabajaba en la construcción de los canales de Quereño y Cornatel y autor de aquella novela que una década después renovaría la literatura española de posguerra, Volverás a Región, territorio mítico inspirado en la montaña leonesa.
Era el hotel de referencia, situado en la milla de oro de una Ponferrada más industrial; la avenida de la Puebla. Todo el tráfico entre Madrid y La Coruña pasaba por su puerta.
Pero los tiempos cambiaron. El nuevo trazado de la Nacional VI sacó la carretera del centro. Derribaron el Teatro Edesa. Construyeron hoteles más modernos en otros barrios de la ciudad. La avenida de la Puebla perdió fuelle. En la vecina plaza de Julio Lazúrtegui, la bisagra de Ponferrada, cerraron todos los bares con terraza. El comercio se encogió. Y con la crisis económica, los clientes, incluso los menos famosos, le dieron la espalda al Hotel Madrid.
José Sacristán, Juan Echanove, Leonor Watling y el rockero de turno elegían en los últimos años otros alojamientos cuando actuaban en el Teatro Bergidum o programaban un concierto suyo en las fiestas. Renovarse o morir es una frase muy manida, pero muy cierta en el sector de la hostelería. Y está claro que al viejo Hotel Madrid, bandera de otro tiempo, le pesaban como nunca los 75 años.