EDITORIAL | La misma inacción que nos trajo hasta este punto no sirve
Los pactos de Estado han sido una herramienta fundamental en la democracia española para afrontar las crisis. Desde la Transición se han sucedido y en problemas concretos como fue el del terrorismo etarra auspiciado a golpe de excesos por el nacionalismo los acuerdos trasversales de los partidos políticos sirvieron para hacer frente y encauzar los desafíos que agitaron España.
Pero ahora en plena crisis generada por la Generalitat catalana todo se intenta solventar olvidándose de una de las máximas más clásicas de la sabiduría popular: para hacer una tortilla hay que romper los huevos. En el ansiado 2-O tampoco cambiaron las cosas. El presidente del Gobierno se reunió ayer con los líderes de los otros dos grandes partidos. Pero por separado y sin una foto de unidad que bien podría haber tenido lugar en el Congreso de los Diputados para poner en claro a la ciudadanía —que sigue la situación con una creciente preocupación totalmente comprensible— que están dispuestos a buscar una solución entre todos, como se les demanda porque sería la más útil.
Pero Mariano Rajoy, Pedro Sánchez y Albert Rivera siguen cada a lo suyo. El presidente exhibe una injustificable inacción que sólo repite el mismo guión que nos ha llevado hasta el punto en el que nos encontramos. Sánchez sigue nadando intentando guardar la ropa. Y a Rivera parece que sólo le preocupa que lleguen las elecciones autonómicas en las que tiene tantas esperanzas depositadas. Afrontamos un problema que no puede aplazarse otros diez días. Ese es el plazo para que la crisis catalana llegue hasta el Congreso. ¿España puede seguir esperando?