TRIBUNA
Gracias: Puigdemont
E n otros artículos comenté que la patria estaba en peligro, todo está permitido excepto no defenderla. Nos hace falta: patriotas que amen a su patria, que aprecien la tierra que los vio nacer, que luchen por ser españoles, que al viento se lance el lema: ¡soy español! Hoy tengo que rectificar y la patria por obra y gracias del president de Cataluña, Carles Puigdemont Casamajo, no está en peligro. A partir del 1 de octubre, en esta patria que es la patria común e indivisible de todos los españoles se ha obrado un milagro. España y los españoles hemos despertado.
Parecía que estábamos adormecidos. Ya se pensaba que los españoles habíamos olvidado nuestros valores. Ya pensábamos que nuestra bandera dormía en el sueño eterno de la Historia. Parece que solo ondeaba la bandera en los edificios oficiales y en los cuarteles. Pero no, nuestra bandera ondea en edificios de todas las ciudades, ciudadanos de todas las condiciones han enarbolado la enseña patria. Los españoles hemos salido de la oscuridad a la luz.
Una parte de la sociedad estaba dominando todo nuestro territorio patrio. Sacar la bandera parece que era propio de los fascistas, de los franquistas. Había miedo que te señalaran y te pusieran un apellido de facha. Resulta que surgió un viento huracanado que cruzó la Península devastando a los antisistema, a los comunistas, a la extrema izquierda y de golpe 40 millones de ciudadanos se declaran españoles y resulta que el resto, una minoría son antiespañoles, antipatriotas o independentistas. Muchos abanderados políticos, que no se entiende como odiando a España, cobran del padre Estado. Si sois antiespañoles no deberías estar en las instituciones, ya que el Congreso y el Senado representan al pueblo español. Los españoles no os queremos porque no estáis atracando y robando nuestros bienes. Se invierten los términos, España ya no roba, sois los catalanes, algunos, los que nos habéis atracado. El día de las Fuerzas Armadas fue un hito histórico vitoreando al rey, al Ejército, a la Guardia Civil, a la policía nacional, escuchando frases como «No hay día mejor para reivindicar la patria, es indescriptible lo que siento por mi país».
Rescatamos las palabras de Ramiro Maeztu: «digamos, desde luego, que antes de ser un ser, la patria es un valor, y, por lo tanto, espíritu». Todo hombre está obligado a honrar con su conducta privada, tanto como con la pública, a su patria. Parece que los de fuera tenían que despertar el sentido patrio y así decía un general alemán: «Cuando veáis a un soldado desaliñado, indisciplinado y sin afeitar, cuadraos. Es un héroe español. Son valientes, duros, no ceden ante nada, ¡qué orgullo me da que los españoles estén con nosotros!». O la frase pronunciada por el Führer a sus generales cuando le propusieron invadir España: «Los españoles ya gobernaron una vez el mundo, son el único pueblo mediterráneo verdaderamente valiente e inmediatamente organizarían guerrillas en nuestra retaguardia. No se pueden entrar en España sin permiso de los españoles. Con soldado español y mando alemán conquistaré el mundo». O el dicho de un oficial británico: «A los españoles por mar los quiero ver, porque si los vemos por tierra, que San Jorge nos proteja».
Los que estaban secuestrados por unos golpistas catalanes, con coraje, valor, energía, salieron a la calle enarbolando la insignia patria, cansados de tanta represión, de tanta ignominia. Amedrentados por los independentistas, por los antisistema, por los anticapitalistas, por la izquierda comunista, por los herederos de Terra Lliure lanzaron el grito de ¡libertad!
Todos los españoles tenemos que dar gracias al president por proclamar la independencia, y muchos miles y miles de catalanes no es que le hayan puesto los cuernos es que no se los dejaron poner.
Gracias, Carles, por los niños que catequizaste con tus fieles profesores charnegos, te traicionaron y salieron a la calle para decir: ¡somos españoles! Gracias por perseguir a los jóvenes que como Saulo han reafirmado su fe en la españolidad. Gracias te damos muchos trabajadores que tendremos que abandonar la tierra prometida que nos ofreciste, tu pequeña patria, porque las empresas te han dejado. Gracias, Sr. Puigdemont, porque pasarás a la historia siniestra de tu malogrado país. Yo no sé si seguirás mucho tiempo en el Palau de la Generalitat o te obligarán a emprender el camino de tu nuevo destino: Alcalá Meco. Gracias, Sr Casamajó, que conseguiste que una gran región como Cataluña, privilegiada por todos los ex presidentes y, por supuesto por el dictador al que estáis resucitando, para poner apellido a todos los españoles que no están contigo, se marchen las empresas y dejen tu añorada patria como un solar desértico, con miles de desempleados. De nuevo, todos los catalanes de verdad y, en particular todos los españoles, te damos las gracias president Carles Puigdemont i Casamajó porque nos has despertado de un sueño y sacamos de nuestro baúl la bandera roja y gualda, bueno el negocio es para los chinos, la enarbolamos y la izamos al viento para decir: ¡Viva España! ¡Viva el Rey ¡Viva la Guardia Civil ¡Viva la Policía Nacional!
Gracias porque hemos creado un ejército de 40 millones de soldados que luchan contra 7 millones de enemigos, los independentistas catalanes, los antisistema, los de extrema izquierda, los admiradores del chavismo o los del castrismo y los del 15-M.
Decía Albert Einstein: «El mundo —digo Cataluña— no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad».
Para los que aman a la patria y a la tierra que los vio nacer: ¡Viva España! ¡Viva Cataluña!