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Hay que hacer algo
No voy a entrar en el debate de a quien benefician los incendios forestales, me basta con saber que nos perjudican a todos. Cuando el pasado lunes el fuego asoló Galicia (causando la muerte a tres personas), la comarca berciana y la vecina Asturias, el humo y las cenizas nos afectaron no sólo por ver el sol difuminado por los restos volátiles, sino por el envenenamiento del aire.
Está claro que se debe actuar contra los causantes de estos fuegos y para ello existen cada día más medios, pero también está claro que un incendio de grandes proporciones genera cuantiosas pérdidas, no sólo materiales.
Por eso no entiendo que las administraciones no tengan como prioridad la conservación del medio ambiente, porque de él dependemos todos. Y los incendios forestales arruinan el terreno, asolan cuanta vida existe en la naturaleza, pueden cobrarse víctimas humanas directas y muchas indirectas por la contaminación. Hay pérdidas materiales de la riqueza de los bosques y de los edificios y enseres que destruye, así como también genera cuantiosos gastos y reservas de agua en su extinción y en la sanidad por las enfermedades que provoca o agrava la polución atmosférica. Y también la repoblación y la recuperación de los terrenos.
Cuantificar todo esto nos dejaría perplejos, por eso considero que todo lo que se haga por evitar la mano de los pirómanos saldrá barato en comparación con lo que puede suponer un incendio. Por desgracia seguirán existiendo esas personas que disfrutan con las llamas, pero la Administración debe ponerles difícil conseguir su objetivo. Cuidar el monte es una prioridad, desbrozar caminos y cortafuegos es imprescindible. Antes estas tareas las realizaban en buena medida los rebaños y los vecinos de los pueblos en hacendera, pero con las trabas ganaderas de Europa y la despoblación ya no son posibles. Ahora la tarea debe recaer en la Administración.
Si hace números se dará cuenta de que le compensa cuidar la naturaleza. No sirve de nada repoblar el monte si no se cuida y termina abrasado. Es una fuente de riqueza que el fuego nos arrebata. Hay mucho trabajo por hacer y hay mucho paro. Tal vez mejor que dar una ayuda social a fondo perdido sea aumentar esta ayuda a cambio de trabajo en el monte. Sería más difícil para los pirómanos y más satisfactorio para los parados.