AL TRASLUZ
Españoles de oro
El columnismo es el grafiti del periódico. El asturiano Luis Arias grafitea las suyas en El Comercio, y son excelentes. Docente y escritor, un intelectual de amplio registro. Mañana miércoles nos trae su libro La reinvención del Quijote y la forja de la Segunda República, en el que analiza cómo Unamuno, Ortega, Madariaga, Zambrano, Azaña, entre otros, encarnaron en el personaje cervantino sus propios anhelos de una España democrática, cada uno con sus matices pero con evidentes coincidencias (Maeztu es caso ideológico aparte, aunque con igual calidad). Se lo presentaré en la Sala Región del ILC, de la Diputación. La actual amenaza del separatismo dota a su ensayo de un interés aún mayor del que ya tiene, pues dichos autores amaron a España pese a no percibirla perfecta, o quizá por ello. Lo hicieron sin chauvinismos paletos, con hondura no igualada después en nuestra literatura. Encarnaron en el Quijote no sólo la pregunta sobre nuestra esencia, sino también la respuesta. Ha logrado una obra destinada a permanecer en la bibliografía del cervantismo, y a la vez accesible a todos los lectores.
Mi corazón no bombea en tricolor, pero sin duda lo habría hecho si llego a coincidir en las redacciones con dichos gigantes, pues parte de sus textos aparecían antes en los periódicos (aunque intuyo que a ellos se los iba a recoger un ciclista). Tampoco soy monárquico a machamartillo. Una forma de Estado la respaldo si me convence quien la encarna. En Felipe VI percibo un mandatario para tan compleja hora: serio, humano y firme. Transmite liderazgo moral. A muchos de los escritores de la Edad de Plata les habría gustado, de ser posible aquellos yoes en otras circunstancias.
Arias nos hablará de un pasado literario luminoso, protagonizado por aquellos a quienes luego injustamente se les reprocharía ser intelectuales sin capacidad para el pragmatismo político. Pero los incapaces para la gestión política fueron —son— otros. Ha escrito un bello ensayo, reflejo de su amor por una etapa que nos ayuda a comprender la nuestra. La llamada Edad de Plata de nuestra literatura dio oro. Tras la presentación, le argumentaré por qué nuestra gastronomía es manjar de reyes. Pero me da que ya lo sabe.