TRIBUNA
La madre, la Patria y el psicoanálisis

« No me cabe concebir ninguna necesidad tan importante durante la infancia de una persona que la necesidad de sentirse protegido por un padre». S. Freud
El nacimiento para cualquier persona representa un hecho de transcendental importancia. Para algunos analistas ahí comienza la educación de una persona. El bebé empieza a conocer el mundo a través del pecho de la madre. Representa la fuente de amor, calor, seguridad, alimento y placer. Intenso placer que no nos abandona durante toda la vida, el beso, sin más no es sino restos de una sexualidad oral.
El bebé se encuentra en la posición esquizo-paranoide. Su evolución le permite el paso a una posición depresiva en la cual el bebé percibe ya a la madre como un objeto total. El paso de la percepción, por parte del bebé, de la madre como un objeto parcial a un objeto total constituye un paso de vital importancia, pues el fracaso en este proceso conlleva la fijación libidinal al pecho materno con la imposibilidad de separarse de él, provocando la aparición de terribles enfermedades mentales (esquizofrenia , psicosis, trastorno bipolar). Melanie Klein estudió y describió teóricamente la estructura de dichas enfermedades con lo que posibilitó la creación de técnicas apropiadas para su tratamiento y curación.
Ahora el bebe posee un mayor grado de integración y es capaz de tolerar mejor las frustraciones que la madre le impone sin las consecuencias anteriores de sentir intenso odio y deseos de destrucción de la madre. El descubrimiento de Klein en situar el establecimiento del complejo de Edipo a edades muy tempranas (6–9 meses) modificó aspectos tanto teóricos del psicoanálisis como de su técnica. Este crucial descubrimiento, no desmerece en absoluto, la inmensa aportación del doctor Freud a la teoría que él fundó. Como sabe sin duda el lector el complejo de Edipo en su desarrollo normal consiste en el deseo en el caso del varón de tener hijos con la madre y la aparición simultanea del deseo de la muerte del padre. Como el solo pensamiento del incesto nos provoca horror, junto con los deseos de muerte hacia el padre, que representa la ley, es reprimido y como consecuencia de esa represión olvidado (la mayoría de los acontecimientos de la infancia han sido olvidados como consecuencia de la represión ejercidos sobre ellos, en particular los dolorosos).
El niño no tiene conciencia de la irreversilidad de la muerte, basta que en el deseo de la muerte del padre, este se ausente para creer que sus deseos han sido realizados. En los desarrollos normales el amor hacia la madre por parte del varón (este amor incluye también deseo sexual) junto con una cierta hostilidad hacia el padre se mantiene a lo largo de toda la vida del individuo.
El amor a la madre (todo amor a una persona incluye un deseo sexual), puede y en la inmensa mayoría de los casos así es, derivarse a otras actividades socialmente admitidas. El amor a la Patria es una derivación del amor a la madre. Un amor lo suficientemente maduro hará que el amor a la Patria sea un amor contenido, sincero, firme y sin excesos pero con sólidos fundamentos.
En el caso de que la madre persista en la mente del niño, como pecho-bueno/pecho–malo que corresponderá a la concepción madre buena/madre mala, surgirán en la vida adulta concepciones de la Patria de nacionalismos extremas, así como el desprecio y odio a lo foráneo.
Estos días se presentan situaciones como las descritas, para algunas personas de Cataluña. Esta, Cataluña, representa el pecho bueno (madre buena) y el resto (España) el pecho malo (madre mala). Este es un proceso de escisión de la figura materna.
La opción republicana en este país y en el momento histórico actual no hace sino confirmar la teoría psicoanalítica en la que aparece el deseo de matar al padre (el rey es un símbolo universal del padre, es el padre de la Patria) de una parte de la población, como consecuencia de su complejo de Edipo.
La realización de este deseo inconsciente traería trágicas consecuencias. La prohibición absoluta del asesinato del padre constituye la base y el fundamentos de todas las leyes establecidas por el hombre, dicha prohibición,es transmitida filogenéticamente a lo largo de todas las generaciones. El individuo adulto, bien estructurado debe anteponer el principio de realidad al principio del pacer. De ahí que personas aun siendo de opción monárquica, cundo viven en un país republicano, cumplen las leyes republicanas de ese país, pues cumplen con el principio de realidad. El presidente de esa república también es una figura paterna, el padre de la Patria.
Como he dicho el fin de la pulsión sexual no es necesariamente la descarga, (el placer no es un fin en si mismo sino solo un medio), sino que la podemos derivar hacia actividades socialmente aceptadas, como por ejemplo la investigación, el estudio, el trabajo, la pertenencia a organizaciones solidarias, a la acción política, cuando esta se pone al servicio de la comunidad.
Es responsabilidad nuestra proveer a las futuras generaciones de un mundo, mejor que el que nosotros nos encontramos. Daré alguna posible línea de actuación para conseguir dichos objetivos
1.- Incluir el análisis infantil, en la escuela, tanto desde el punto de vista profiláctico, como en la intervención de casos específicos. Algún día en la escuela el análisis infantil será tan común como hoy día son los programas de vacunación a los niños.
2.- La conveniencia, sino la obligatoriedad, de que en el acceso a la función docente, los aspirantes presenten un certificado validado por un especialista cualificado ad hoc, de haber hecho una psicoterapia psicoanalítica, o una terapia analítica de al menos durante un año.
3.- Con suma sinceridad, y con la prudencia debida creo que los dirigentes políticos de la sociedad, sobre todo los de primer nivel, por la especial transcendencia de sus decisiones deberían pasar por una terapia de orientación psicoanalítica.
Reconozco que estos son mis sinceros deseos, que sin duda algún día quizá no muy lejano, puedan ser plasmados en la realidad. Las indicaciones aquí expresadas están exclusivamente dirigidas a conseguir un mayor bienestar, y una mayor felicidad para el hombre.