Diario de León
Publicado por
ALFONSO GARCÍA
León

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De la ilusión a la duda. De la duda a la decepción y el dolor: este sería el itinerario sentimental de las columnas que dediqué al patrimonio de la desaparecida Hullera Vasco Leonesa, que, según el Consejo Superior de Colegios de Ingenieros de Minas, habría de aprovecharse como referencia nacional y como incentivo cultural, turístico y económico de esta cuenca minera profundamente deprimida. Más tarde, el inicio de la liquidación de edificios en el antiguo Grupo de Santa Lucía alegando falta de seguridad parecía una excusa, pues viene de lejos, bajo la realidad de una gran veta de carbón alimentada por la generosa capa Pastora. El tiempo inclinó la balanza por la sospecha. Los hechos se han consumado, como testimonia M.ª J. Muñiz en el reportaje publicado en este periódico el día 22. Las reservas millonarias de carbón son muy golosas, pero la escasa luz de futuro que se vislumbraba en la propuesta del Colegio Superior ha desaparecido. Los intereses del presente son más fuertes.

Como dice Emilio Gancedo, «toda una cultura caída bajo la guillotina de las cuentas de resultados». Y qué curioso: precisamente en estos días algunos de los que anunciaban la regeneración y el apoyo y la solidaridad con el carbón se vinieron abajo, como ya tantas veces, para entrar en el profundo abismo de las contracciones, irresponsabilidades e incoherencias. Y qué curioso: en estos días una comitiva de coches oficiales va predicando por algunas esquinas agonizantes del territorio las bondades del país de las delicias, donde ni siquiera queda gente para aplaudir. Y se aplauden ellos para contar la historia en otra parte en la voz campechana, qué cosas, del que afirma solemne y metafísicamente la necesidad de «impulsar los recursos endogámicos para dinamizar el mundo rural». Y otros, ay, metidos en los escaparates de las escaladas hasta donde dé de sí el asunto. Solo se pedía algo de información, un análisis, una contrapropuesta, algún gesto o un mínimo interés, no otra aceptación más –no cabe otra en la lucha por el ascenso- de gato por liebre, que, desgraciadamente, no dará mucho de sí.

No interesa el futuro, ya despoblado y frío. A ver qué nueva ocurrencia. Pídese, por dignidad, la reversión de casa y fincas, como suena, prestadas inicialmente para participar en el empeño común, que ha terminado de esta manera. Y ya que estamos a las duras, estemos también a las maduras, no sea que los sacrificios sean para muchos y los beneficios para unos pocos.

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