Diario de León
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EL CORRO PEDRO VICENTE
León

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« Oposición de teatrillo, pataleo y lloriqueo». Así han sido calificadas en las Cortes de Castilla y León las enmiendas presentadas por PSOE, Podemos e IU a la totalidad del proyecto de Presupuestos de la Junta para 2018. En contra de lo que pudiera parecer, dicha descalificación no partía del PP, que gobierna en solitario la comunidad, sino del portavoz de Ciudadanos, Luis Fuentes, quien, más papista que el papa, ha cargado con esa contundencia contra una oposición parlamentaria de la que hace tiempo que ha dejado de formar parte, si es que alguna vez lo ha hecho.

Después de franquear en su día la investidura de Juan Vicente Herrera, el partido naranja ha venido facilitando año tras año la aprobación de los Presupuestos. Y en esta ocasión ha dado un paso más, ya que en, lugar de hacerlo mediante su abstención, los apoya sin reservas tras un pacto en el que asegura que ha impuesto el destino de 500 millones de euros. (Esto último nunca sabremos si es verdad o se trata de un paripé compartido con el PP para que C’s no caiga en el ridículo del pasado año, cuando la cuantía de sus enmiendas fue inferior a las que sacó adelante el único procurador de la UPL).

Desde que en su congreso nacional abrió la vía a su futura participación en gobiernos de coalición, en Castilla y León las huestes de Albert Rivera no dejan de sumar méritos ante el PP. Suspiran por que los populares no recuperen en 2019 la mayoría absoluta para poder compartir con ellos desde ese momento el gobierno de esta Comunidad. Alguno ya se ve como consejero en un gobierno presidido por Fernández Mañueco.

En aquel mismo cónclave Ciudadanos eliminó de su ideario el referente socialdemócrata para abrazar sin reservas el liberalismo económico puro y duro. Y el asunto no es nada baladí, como acaba de comprobarse ante el anuncio de Iberdrola de cerrar la central térmica de Velilla del Río Carrión. Uno de sus conspicuos dirigentes regionales, el efímero diputado Pablo Yáñez, ha justificado la decisión invocando en primer lugar la «libertad de empresa», y en segundo, el compromiso de la eléctrica de recolocar a sus 80 trabajadores. Ni palabra sobre los demás estragos sociales. Y al carbón palentino, como al leonés, que les den…

Ni que decir tiene que en todo este tránsito ha quedado acreditado que la cacareada regeneración democrática ha devenido en un completo timo, cuando no en un retroceso en la materia, como de hecho ha sucedido con la ley que supuestamente protege a los funcionarios que denuncien casos de presunta corrupción.

Visto el sesgo adoptado por los naranjas, mucho me temo que una eventual coalición con el PP no sólo no centraría las actuales políticas de los populares sino que acentuaría sin duda sus aspectos más regresivos.

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