LA LIEBRE
Error histórico
La cuna del parlamentarismo nos arrolló de nuevo arrullados como estamos por la mano de quienes nos prefieren adormilados. Pero apareció Mariano Rajoy y refutó la teoría del caos con el aleteo de la publicación de un artículo en el diario británico The Guardian que acabó por desatar un huracán en León. Fue una simple loa, un agradecimiento de hospitalidad con el cual el gallego alabó al Reino Unido como la cuna del parlamentarismo y ofendió a los leoneses, orgullosos como estamos de que la Unesco nos confiriera ese título. Pero qué sabía él, si encima estaba escrito en inglés y ya se sabe que para ser presidente del Gobierno es indispensable desconocer esta lengua. Nadie le avisó y, como sucede a menudo con los logros de los genios, su error terminó por provocrar un resultado increíble: colocar en el escaparate para conocimiento público el hito histórico de las Cortes de 1188 que celebró Alfonso IX en San Isidoro. Una genialidad táctica más para el mandatario que ha convertido en marca sus lapsus hasta hacer de sus mandatos un monólogo del Club de la Comedia: todo un modelo que se resume en aquel momento en el que se subió al banco de un parque de Benavente para ilustrar de que, en un sistema democrático, «es el alcalde el que elige a los vecinos».
El fallo/logro de Rajoy hace que ahora se sepa más allá de la linde provincial e incluso dentro en muchos casos que en la colegiata, alrededor del rey que necesitaba recursos para sus guerras, se reunió por vez primera vez en la historia la Curia Regia con asiento para los tres estamentos: la nobleza, el clero y la burguesía que tenía dinero y tomó la voz del pueblo que por entonces era más cóncavo que llano. Se lo recordó el Gran Wyoming en La Sexta el jueves al presidente del Gobierno, dentro de un programa televisivo que ha conseguido en apenas dos minutos más difusión que todos los gestiones que no han hecho los responsables de las administraciones leonesas para que se incluya en el currículum educativo. No hizo falta siquiera la concesión que se cobra la Junta, cuyos mandatarios cada vez que aluden al título aprovechan para meter en el saco a Castilla, como si en aquellas Cortes ya estuviéramos colonizados y tuviésemos que mostrar vasallaje.
Ahora, como respuesta a la carta más que amable del alcalde, Rajoy promete venir a León para enmendar su metedura de pata. No es necesario, hombre. Bastante ha hecho ya por nosotros. Otro error histórico sería demasiado.