Diario de León

TRIBUNA

Empleo e innovación en Castilla y León

Publicado por
Santiago Sabugal y antonio morán Ingeniero Industrial y Catedrático de Ingeniería Química de la Universidad de León
León

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E mpezamos otro año y es el momento de reflexionar sobre los temas pendientes de nuestra Comunidad. Los medios de comunicación no cesan de llenar las pantallas y páginas impresas con el problema catalán, pasando a un segundo plano los problemas fundamentales que afectan a la ciudadanía como es la economía y su consecuencia: empleo y despoblación. Castilla y León lleva años al trantrán en la superación de la crisis, y provincias como León, donde el bajón de la minería no tiene un sustituto claro, sufre en mayor medida la falta de objetivos económicos que palien la carencia de empleo con proyectos que ilusionen a la población. Todos abogan por aumentar el empleo y su calidad: contratos indefinidos y sueldos más altos. Se habla de la pérdida de población y su incidencia especialmente en el medio rural. Si no hay un cambio de rumbo seguiremos el ritmo cansino que ha marcado nuestro secular sistema productivo, fuertemente basado en el sector servicios, la agricultura y la construcción, de una forma continuista y en muchos casos con poco valor añadido. Es hora de apostar por otras vías, en un país y en una comunidad que tiene base para desarrollar otras formas de crear riqueza, que nos permitan mejorar el nivel de vida y capear mejor el temporal en épocas de crisis.

Es de general aceptación que el conocimiento es la base del desarrollo económico de la sociedad, y la crisis actual nos ha enseñado que aquellos países que tienen mayor desarrollo tecnológico, y por tanto un mercado más amplio, sortean mejor las situaciones de crisis. En España, y más en nuestra Comunidad, la mayor parte del empleo lo generan las pequeñas y medianas empresas, caracterizándose estas por una falta secular de cultura de innovación en relación con la I+D+i, y generando como resultado la creación de pocos productos innovadores que puedan tener un mercado más amplio. Debemos mejorar en la cultura de emprendimiento y poner en marcha una estrategia de innovación que se encuentre más orientada a la pequeña y mediana empresa, con un plan estable de financiación, por sectores económicos, con objetivos concretos que palien las situaciones de carencias detectadas y potencien el desarrollo tecnológico.

En Castilla y León disponemos de estructuras como universidades y centros tecnológicos que con capacidad para impulsar la innovación en los sectores económicos predominantes, si bien se necesita un mayor empuje tanto a nivel regional como nacional para poder desarrollar productos que efectivamente tengan un mercado más amplio. Las RIS3 (Estrategia Regional de Investigación e Innovación para una Especialización Inteligente de Castilla y León 2014-2020) es un camino pero debe tener un impulso mucho mayor y en general, simplificar los trámites en las solicitudes de ayudas y su justificación.

En nuestro país, los recursos destinados a la I+D+i son los primeros que sufren recortes en situaciones de crisis y el tan ansiado cambio de modelo productivo no acaba de concretarse y echar a andar. Estamos en tiempos de reflexión, de propuestas para el nuevo año y por qué no plantearse y consensuar un pacto de estado por la innovación considerando esta como un pilar básico del desarrollo económico y social del país, estableciendo planes estratégicos por sectores productivos, con objetivos tecnológicos y comerciales soportados por un plan de financiación estable que sirva para superar las conocidas carencias de los presupuestos públicos, maximizadas por los recortes de los últimos años, y las insuficientes dotaciones de recursos por parte de las empresas.

Dicho plan, por ejemplo, se podría basar en una tasa finalista mínima por cada unidad de producto administrado por una agencia independiente, que asegure la finalidad y aplicación de los recursos para el desarrollo de cada sector. Algo similar se llevó a cabo en los años 80 en el sector eléctrico con el P.I.E. (Programa de Investigación y Desarrollo Electrotécnico) que propició un fuerte impulso de I+D y con ello la modernización de las centrales eléctricas españolas que podían competir en disponibilidad y eficiencia con las mejores de Europa.

Se debe favorecer el desarrollo de una cultura empresarial donde tanto la parte económica como la técnica tengan una visión a medio-largo plazo de las necesidades de la empresa y se procuren los recursos humanos y económicos, con el fin de aumentar la creación de nuevos conocimientos, la generación de ideas que permitan obtener nuevos productos, procesos y servicios o mejorar los ya existentes.

La innovación se debe convertir en un instrumento director de primera magnitud, capaz de contribuir sustancialmente al éxito y al desarrollo de la empresa.

Un sector clave de aplicación de estas propuestas es el energético, sector que tiene ante sí el reto de liderar la reversión del cambio climático y cuyos resultados tendrían repercusión en todos los demás sectores productivos. Aquí se podría establecer una tasa por cada unidad de energía consumida: kWh, litro de combustible, m3 de gas… etc. Creando una bolsa de recursos con los cuales se podrían desarrollar aspectos estratégicos y tecnológicos de la energía en:

—Eficiencia energética.

—Sistemas de almacenamiento de energía.

—Producción de hidrógeno (reducción de CO2 en el transporte y maquinaria pesada y en la industria siderúrgica).

—Tecnología fotovoltaica.

La misma filosofía se podría aplicar a otros sectores productivos, creando una dinámica de innovación en el país, dinámica que podría aplicarse en Castilla y León con un pacto consensuado con todas las fuerzas políticas y sociales para llevar la I+D+i a las pequeñas y medianas empresas, con una pedagogía previa, y esta si sería tarea de la administración autonómica, encargándose de definirla, especificar los beneficios que reportaría, estableciendo su implementación, abarcando campos como la mejora de la organización del trabajo, la eficiencia energética, la digitalización e innovación en los procesos productivos…. tal que en pocos años transforme el tejido empresarial migrando a un mayor peso del sector tecnológico.

Hasta ahora en los programas electorales de los distintos partidos políticos las alusiones a estos aspectos han sido muy tímidas o inexistentes y aunque todos abogan por crear más y mejor empleo, si no se toman decisiones como las propuestas, seguiremos hablando y dando vueltas a los mismos problemas al no haber implementado medidas que otros países pusieron en práctica hace años y que en alguna comunidad autónoma si se están aplicando, involucrando en la innovación, a las pequeñas y medianas empresas y ello les ha permitido crear más y mejor empleo y sortear crisis, como la reciente, con menos problemas.

Por otro lado, se debe tener en cuenta que para que esta cultura de la innovación arraigue en la estructura empresarial se necesita que las administraciones desarrollen y mantengan un marco estable de ayuda a la I+D+i. En el fondo no se requiere sino mirar a lo que han hecho otros países que nos llevan la delantera, adaptándolo a las circunstancias del lugar y del momento.

Se trata, en definitiva, de adoptar medidas decididas, por arriesgadas que sean, contemplando todos los matices que su puesta en práctica necesita. Hay posibilidades en nuestra comunidad para dar un salto tecnológico tanto en productos innovadores como en el aprovechamiento más completo y mejor de nuestra riqueza tradicional. Lo que no es sostenible es continuar al trantrán perdiendo población y oportunidades.

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