Diario de León
Eduardo Aguirre
León

Creado:

Actualizado:

Vale, su letra no está a la altura de Blowind in the wind. ¿Cuál lo estaría? Lo que importa es que Marta Sánchez ha hecho del himno español una proclamación de amor. La cantante pop ha recogido muchos aplausos, pero también desdenes. De «fechoría» ha calificado la letra un articulista de El País, y cita como ejemplo este fragmento: «Vuelvo a casa, a mi amada tierra/ la que vio nacer mi corazón aquí. / Hoy te canto para decirte cuanto orgullo hay en mí/, por eso resistí/ Crece mi amor cada vez que me voy/ pero no olvides que sin ti no sé vivir. /Rojo, amarillo, colores que brillan en mi corazón/ y no pido perdón». Despliega en su artículo crueldad autocomplaciente, defecto muy español. Sánchez no es poeta ni politóloga, su texto refleja el sentimiento patriótico de alguien que ha vivido largas temporadas fuera de España, y que está ya harta de tanta verborrea independentista. Pero, a la vez, como artista sabe que el debate esencial no es dónde informa tu DNI que naciste, sino quién eres ante el espejo y en qué contribuyes a la felicidad ajena. A mí no se me preguntó si prefería nacer en España o en Turulustán, pero —a lo hecho, pecho— me siento orgulloso de que haya sido aquí, sin sentimiento alguno de superioridad, pero aún menos de lo contrario. Si me preguntas por mi patria más íntima, entonces, tendré que citarte junto a Cervantes la puerta fordiana que se abre y se cierra en Centauros del desierto; las vidrieras de nuestra Catedral, el humor romántico de Woody Allen… múltiples patrias en las que renazco, sin por ello renunciar al origen del que me enorgullezco.

Siempre hubo desapegos entre ciudades, pero eran mero chauvinismo socarrón, chiste local. Nada que no se curase viajando al pueblo de tus padres o abuelos. Ahora, algunos creen que para ocultar una procedencia geográfica basta con quitarse una vocal del nombre o del apellido.

Sánchez ha proclamado su amor, sin sentirse obligada a pedir perdón. No la convierte en Torquemada del pop. Su versión habla de la España democrática. Puigdemont no se la pondrá de politono en el móvil, ni Junqueras la tarareará en la ducha, pero es que el separatismo es más de canción protesta, tipo «Salta, salta, salta pequeña langosta». Uf.

tracking