Los europrogres
L a detención del expresidente Carles Puigdemont en Alemania en cumplimiento de una euroorden del Tribunal Supremo ha activado algunos tics de la prensa europea que creíamos ya superados después de cuarenta años de democracia. Los diarios más influyentes de Alemania se han posicionado contra la extradición, como si Puigdemont fuera un político perseguido por sus ideas. Los británicos como el Times en su más puro estilo supremacista en lo político y en lo moral, sermonean «a Madrid» dando lecciones sobre cómo debe resolver el problema catalán. Recién salidos de un referéndum sobre el brexit con más trampas que una película de chinos no están para dar muchos consejos.
Salvando las distancias, podemos estar recreando viejos tiempos en los que el progresismo europeo llamaba a ETA los luchadores vascos. Los tiempos en que conseguir la extradición de un acusado de terrorismo se encontraba con la oposición y solidaridad de todos los comités habidos y por haber desde Bélgica a Alemania, pasando por Estocolmo. Y no es para tomárselo a broma porque costó más esfuerzo bajar del burro a la prensa progre europea que a los gobiernos. Mitterrand empezó a entender y admitir el problema del terrorismo de ETA antes que Le Monde . Ahora está ocurriendo algo parecido. Mientras todos los gobiernos europeos, con el único matiz de los belgas, saben y actúan en consecuencia, que la democracia española se enfrenta a un golpe secesionista orquestado, la prensa diletante está ofreciendo a sus lectores la versión de unos políticos de Cataluña amordazados y perseguidos por la represión de un gobierno heredero del franquismo. Pero como el lobby de los defensores de causas minoritarias, aunque sean totalitarias, no controlan sólo algunos medios informativos sino que están bien asentados en unescos y demás, ha tenido que dar la nota también el Comité de Derechos Humanos de la ONU. Atentos a la pantalla, porque entre bolivarianos, los del pañuelo palestino y demás, pueden acabar convirtiendo a los golpistas en víctimas y a las víctimas en golpistas. Es urgente una labor informativa, diplomática, pedagógica, en los medios europeos, para revertir esta frívola actitud. Porque si pasamos de la sonrisa a la barricada en Cataluña va a ser necesaria toda la complicidad y lealtad de los demócratas europeos a los demócratas españoles.