Diario de León

Publicado por
Ester Muñoz senadora del PP por león
León

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V uelvo en el AVE desde Sevilla, donde llevamos todo el fin de semana de Convención Popular, es decir, de reunirnos con concejales, alcaldes, diputados, senadores y procuradores de toda España. Regreso leyendo la prensa leonesa, leyendo la entrevista que Albert Rivera ha dado al Diario de León.

Reconozco mi preocupación al leerla. Y que nadie se lleve a engaño, ni me preocupa Albert ni me preocupan Cs y sus encuestas. Las encuestas que valen son las de las urnas. Y confío en el buen criterio de los leoneses, que sabrán ponernos a cada uno en el lugar que nos corresponde. Unas veces ese lugar es el Gobierno y otras no. Pero siempre aciertan porque el votante siempre tiene la razón.

La ventaja de saber que en este oficio se está de paso es que nunca se sorprende uno si se queda fuera.

Lo que me preocupa es bastante más grave que tener puesto o no en las próximas elecciones. Lo que me preocupa es mi tierra, León. Lo que me preocupa es mi Nación, España. Y cuando hablo de León y de España, no hablo de entes jurídicos indeterminados. Hablo de personas, leoneses y españoles, que pueden quedar en manos de quien no tiene claro en que país vive. Y me explico.

Cuando Albert Rivera viene a León y dice que va acabar con la despoblación en el mundo rural eliminando las diputaciones, es como decir que va a acabar con los incendios veraniegos, reduciendo la plantilla de bomberos, porque con sus sueldos podemos comprar más cubos para agua. La idea es tan absurda como letal.

El hecho de que su partido apenas tenga alcaldes, en León ninguno, y que se esté construyendo de arriba a abajo desde los despachos capitalinos de Barcelona primero y Madrid luego, hace que se proclamen semejantes desatinos sin pudor alguno.

Me preocupa la España que propone Rivera. Y no porque no crea en nuestro país, que seguro que lo hace. Me preocupa esa España que sueña, en la que las provincias como León no pintan nada. Una España centralizada, sin diputaciones, sin ayuntamientos pequeños, y con menos representantes leoneses en Madrid, «ahorrando» un dinero que no mejoraría la calidad de vida de los españoles y que sin duda centralizaría el poder en unas pocas manos lo que pondría en peligro nuestra calidad democrática. Lo que a priori parece barato, nos podría acabar resultando muy caro.

La descentralización eficiente, leal y responsable, es garantía de libertad, de solidaridad y garantía de más y mejores servicios. Y podemos hablar de los abusos, las corruptelas y los malos usos que ciertas personas han hecho de todas estas instituciones. Pero no intentemos apagar el incendio con más fuego. La respuesta a la corrupción no puede ser dejar todo el poder del Estado en manos de 3 o 4. Eso agravaría el problema. Pongamos más controles, castiguemos más severamente, y obliguemos a que devuelvan lo robado.

Dice Albert Rivera que la despoblación se resuelve con el dinero que nos ahorramos con los enchufados en diputaciones. Yo le invito a visitar León, pero no para un desayuno enlatado, con flashes de cámaras y prensa, le invito muy sinceramente a que recorramos la provincia, anónimamente, no con el objetivo de recabar votos, sino para conocer de primera mano la realidad de miles de leoneses que viven en pequeños municipios. Le invito a que visitemos la Cabrera, el Bierzo, o nuestra montaña leonesa, le invito a que recorramos nuestras tierras del sur.

Como apenas tiene alcaldes de municipios pequeños en España, le invito a que nos reunamos con unos cuantos alcaldes leoneses, de esos que no cobran y a los que la política les cuesta dinero y sueño.

Defender la Diputación no es defender enchufados, de esos hay en todas las instituciones y si me apuras en todas las empresas, la figura del enchufado daría para otro largo artículo. En cualquier caso siempre es bueno no ver solo la paja en el ojo ajeno y predicar con el ejemplo, porque no parece muy necesario precisar de un asesor para un solo diputado provincial, por capacidad y por ética. Pero no se puede pedir lógica a quien presenta candidaturas a instituciones en las que no cree.

Defender la Diputación es defender que los leoneses, los españoles, tenemos derecho a vivir en el mundo rural y a no ser un ciudadanos de segunda. Defender la Diputación es defender unos servicios de calidad para todos los leoneses, vivan en ciudad o en un pequeño pueblo. Defender la Diputación es defender a la mujer y a nuestros mayores. Defender la Diputación es indispensable para que nuestros pueblos sean lugar habitable. Defender la diputación es defender consultorios médicos, escuelas, residencias, potabilizadoras, cuarteles de la guardia civil, por toda nuestra provincia. Es no dejar a nadie atrás.

Defender la Diputación es en definitiva, defender la existencia de nuestra provincia.

No hay peor mentira que una verdad a medias y cuando Albert Rivera intenta satisfacer la necesidad de regeneración política que tenemos la mayoría de españoles prometiéndonos una nueva ley electoral en la que cada voto valga lo mismo, nos está mintiendo. Su propuesta busca dar más representatividad a las grandes capitales, donde el cree tener más votos, en detrimento de las provincias como León. Esto acabaría de matar nuestra provincia. Albert es como esos trileros, que te hacen creer que tienes el poder, que sabes siempre donde está la bolita, y cuando te quieres dar cuenta te ha desplumado.

Albert cree en España, pero una España en la que solo cuentas si vives en Barcelona, en Madrid o en Valladolid.

Yo quiero una Nación de todos y con todos, vivamos donde vivamos. Quiero una España que no deja a nadie atrás. Y como leonesa, como senadora y como afiliada al Partido Popular, consciente de que llevo a mi espalda el peso de la corrupción de ex compañeros que avergonzaron y decepcionaron a los españoles, seguiré defendiendo León. Nadie me va a callar, y menos cuando lo que está en juego es mi tierra.

Albert, los leoneses no nos merecemos ni tu desprecio ni tu inexperiencia.

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