EDITORIAL | Las cifras del reciclaje en León aún delatan una escasa concienciación
La recuperación en material reutilizable de 3,5 millones de kilos —generan dos millones de euros, incluida la venta de electricidad a partir del metano que desprenden los residuos— de las 200.000 toneladas que anualmente llegan al Centro de Tratamientos de Residuos de San Román de la Vega da una idea del camino que todavía queda por recorrer en la concienciación de los leoneses respecto al reciclaje. Y eso pese a que de los contenedores amarillos de toda la provincia se recogen cada año 811 millones de envases, 413 de ellos de botellas de plástico de un solo uso y 223 de cartón y papel.
Sin embargo, esa aportación, aparentemente generosa, todavía revela que los leoneses nos acercamos poco a los contenedores: reciclamos sólo el 55% de lo que sería posible, una media en la línea del resto del país, todavía muy lejos de la Unión Europea (70%). En una situación particular que no debe diferir mucho de la general, es sabido que el 99% de los españoles tienen acceso a la recogida selectiva de estos residuos con un contenedor cada cien metros. Y gracias a eso, cada habitante depositó una media de cerca de 14 kilos de envases de plástico, latas y briks en el contenedor amarillo y casi 16 de cartón y papel en el contenedor azul.
El esfuerzo de los ayuntamientos en este sentido ha sido titánico en la provincia por la dispersión poblacional y la orografía. Pero todavía parece necesaria una labor de concienciación en el sentido de que reciclar supone importantes beneficios ambientales en cuanto a ahorro de materias primas, energía, agua y reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero también contribuye al desarrollo económico y social través de la generación de empleo y tejido industrial. Y además es sencillo, muy gratificante y un extraordinario ejemplo de responsabilidad social.