cartas al director
El Procurador del Común: Javier Amoedo Conde
H e seguido la presentación del Informe Anual del Procurador del Común en las Cortes de Castilla y León. Evidentemente se puede discrepar, pero otra cosa muy distinta es ofender y faltar a la verdad.
Decir que el Procurador del Común actúa al servicio del PP no sólo es falso, y creo que lo saben incluso los que lo dicen, pero como son políticos creen que todo vale para «tumbar» al contrario. Pienso sinceramente que Javier Amoedo es un gran profesional, seguramente de los pocos, si no el único, que ha emitido informes veraces independientemente de quienes eran los perjudicados o mejor dicho, infractores. Me consta.
Me pareció ruin y mezquino «atacarle» por su edad. Es más que demostrable que tiene una cabeza privilegiada, un sentido de la justicia que para sí quisieran muchos con la mitad de años, y sus valores y responsabilidad nunca se podrán poner en tela de juicio.
Espero que Dios le dé muchos años más de vida para poder disfrutar de lo bien que lo ha hecho. No obviemos además, que se ha rodeado de un equipo excelente al que ha sabido dirigir coherentemente.
Gracias a una gran persona independiente, por haber desarrollado el cargo para el que fue elegido magistralmente. Al César lo que es del César. Lo demás, sencillamente no es justo.
PAQUITA FUERTES. LEÓN
Una ciudad más pulcra
N o soy un enamorado de la ciudad, no porque ésta no tenga encanto, porque no seduzca, sino porque tengo alma y edad de pueblo, de silencio, de remanso, de brida holgada, y de cortejo permanente con los aires límpidos del campo y la montaña. Pero, algunas veces, le dedico tiempo, y la paseo, la observo, me desvío de mi rutina y la hago propia; otras, me sumerjo en ella con la finalidad de mostrar su atractivo al foráneo que camina conmigo. Normalmente la reconozco compuesta, aseada, coqueta, emperifollada, envuelta en una atmósfera histórica, pero no rancia, en un ambular de bullicio, oxigenado y pacífico, inmersa en un pertinaz equilibrio. Y me ahueco, me esponjo, y, como valedor, hasta engolo la voz para darle horma excelsa. Pero este fin de semana pasado decrecí en ínfulas, una ausencia la hacía renquear: La limpieza. Señor Alcalde, este año, nuestra ciudad ostenta el título de Capital Española de la Gastronomía, motivo de más para que vele porque las visitas, de camino al yantar, transiten por calles «que no den qué hablar». Post-Data (Para otra autoridad). ¡Ah! Se me olvidaba, si a ello sumamos, que recibimos a los visitantes que llegan en tren con salvas de botellas de brik y de plástico, de heterogéneas divisas, y rebujos varios desparramados sobre la terminal de las vías, mechados con hierbajos, rematamos una poco esmerada bienvenida.
alberto Fidalgo. león
La intuición digital
¿ Creer o dudar? Esa es la cuestión. Con el boom de Internet y las redes sociales, vivimos rodeados de tanta información que no podemos constatar si es cierta. Hay tantos criterios, que la gente opina por vínculo emocional, no por conocimiento. Los nuevas tecnologías han modificado, la relación entre los medios y los lectores y esto ha impactado en la elaboración de la información. La gente ya no se basa en nada, el ciudadano se cree todo lo que lee y no lo cuestiona, no lo pone en entredicho. Simplemente se deja guiar por una especie de intuición digital, la era de la inocencia en la sociedad de la información. Después de que el diccionario Oxford eligiera como palabra del 2016 la posverdad, llegaron las fake news, mentiras y desinformación deliberada. La web 2.0 nos ha permitido interactuar dentro de la red y nos ha beneficiado, pero también nos ha hecho daño ¿Cuánto tiempo más seguiremos creyendo que todo lo que está escrito en la web, proviene de un medio fiable o de una fuente oficial? Cuanto más potenciemos estas falsedades sin verificarlas, más haremos correr esta bola. Desgraciadamente, estamos contribuyendo a hacer que las mentiras circulen con más velocidad que las verdades.
laia villalbí. reus