Diario de León
Publicado por
CÉSAR GAVELA
León

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Hoy disputan en León un partido endiabladamente decisivo la Cultural y el Real Oviedo. Un choquecrucial en el que los leoneses se juegan la vida y los asturianos la ilusión. Los blancos se juegan la certeza de que una derrota los lleva al descenso casi con toda seguridad, y los azules, entrar en una liguilla donde solo uno de cuatro clubs podrá subir a primera.

¿Qué tiene más fuerza, el miedo a bajar o el sueño, incierto, de poder ascender? Probablemente el temor a no descender. Pero ese temor es peligroso. Porque puede atenazar a los jugadores. Uno rebobina y se planta en 2016, hace justo ahora dos años. La Ponferradina se jugaba el descenso en casa, como la Cultural hoy, y el Girona, su rival, entrar en el «play-off». La Deportiva, bloqueada por los nervios, perdió ante su afición desolada. Y los gerundenses, aunque jugaron la liguilla, no subieron. Se trata de un precedente inquietante.

Pero cada partido es distinto y la Cultural hoy, al finalizar el día, puede estar a un paso de salvarse. Como leonés hijo de asturianos, yo quiero que los leoneses se salven. Y eso que, claro, también simpatizo con los «carbayones». Pero creo, honradamente, que el Real Oviedo es, hoy por hoy, muy inferior al Real Zaragoza, que acaso sea el favorito del «play-off». Por mucho que esa breve competición pueda ofrecer un plato extraordinario: ver a ovetenses y gijoneses jugarse el ascenso a primera. Fuego puro.

Y ahora cierro la puerta de la actualidad y abro la del recuerdo. Borrosamente, me lleva a mi infancia. Cuando el Real Oviedo de 1963, pongamos, estaba en primera. Y era un equipo muy solvente, con sus Paquito, José María, Sánchez-Lage... que quedó de los primeros en una de aquellas ligas en blanco y negro. Aunque yo siempre veía el azul del Oviedo en la televisión grisácea. Me gustaba el Oviedo, del que mi padre era forofo por haber vivido en la capital asturiana de joven como estudiante. Después prefirió dejar los libros y dedicarse a trabajar como comerciante, decisión respetable aunque inesperada. Ahora bien, de haber seguido él en Oviedo, muy probablemente yo no habría existido; cosa que me interesa mucho.

El Real Oviedo es un club mítico para mí. Como también lo era la ciudad cuando niño; eso que ya no se olvida nunca. Oviedo siempre me lleva a la sonrisa, a la felicidad. Y León lo mismo, ojo. Ese León de la Cultural, de los años 70, cuando las pugnas terribles con la Deportiva. Barro y emoción en La Puentecilla. Mundo de tantas personas que ya se fueron. Real Oviedo y Cultural forman parte de mi memoria más remota y acogedora. Uno y otro club están llenos de infancia, de adolescencia, de sueños. Y esta tarde, en el Reino de León ojalá se salve la Cultural, y ojalá los resultados ayuden a los azules a entrar en el play-off. Pero lo primero es lo primero, conste. Suerte a los blancos. Suerte a la provincia.

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