León

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Aznar se ha propuesto para liderar un nuevo centro derecha. Ha sido enterarme y exclamar aquello tan célebre de Trillo. «¿Viva Honduras?», apuntará esa lectora con memoria de elefante que todos los columnistas de provincias tenemos. Pues esa exclamación no, la otra… la que soltó en el Congreso de los Diputados cuando creyó que tenía cerrado el micro. Rajoy le ha contestado que el centro derecha no necesita ser reconstruido. Tiene razón don Mariano. Lo que deben ser cambiadas son las normas de admisión en su partido, pues se les colaron algunos y algunas indeseables, quienes durante años ocuparon importantes cargos, que utilizaron para enriquecerse. No es el general Custer quien debe rehacer el 7º de Caballería, pues de aquellos polvos vienen estos lodos. Además, las goteras no las tiene el electorado del PP, sino un sector corrupto y minoritario del partido. Pese a sus errores, algunos graves, Rajoy ha sido buen gobernante y es buena persona. Por cierto, de ninguna manera cabe llamar «golpismo» a la moción que le ha quitado la presidencia del Gobierno, aunque haya sido sacada adelante con votos de quienes desean romper España. Su dimisión como presidente del PP era necesaria.

La solución no puede ser Aznar, con su capitalismo de multinacional y bufete caro, sino un centro derecha volcado en la clase media y en quienes han caído bajo el efecto de la crisis. Una derecha moderna, no anclada en 1936. Valores, vocación de servicio, humanismo… El PP cuenta con una larga lista de hombres y mujeres, militantes o independientes, conocidos o anónimos, que se ajustan a tal perfil. El mejor máster es la rectitud. Todo está ya inventado.

Aznar hizo una política del ego, del suyo. Rajoy ha mostrado siempre humanidad y, si no hay más sustos en los tribunales, recogerá afecto donde vaya. Dio la medida de quién era en su forma de reaccionar tras la agresión física sufrida en 2015, en Pontevedra, por parte de un muchacho. No sé si le perdonó, como católico, pero al menos sí le resto gravedad, consciente de los efectos que el suceso iba a tener sobre el futuro de su agresor. Otros pusieron los pies sobre la mesa. ¿Reconstruir Aznar el centro derecha? Como dijo Trillo, los manda. ¡Vaya que si los manda!

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