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JOSÉ MARÍA PRIETO SERRA ESCRITOR Y EXPERTO en márketing y comunICACIÓN
León

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N o me equivoco si confieso que conocer el Gobierno de Pedro Sánchez supuso un choque para el que no estábamos acostumbrados. Veníamos de pasar un tiempo importante donde nuestra política daba bandazos y sorpresas día sí y día también.

Una de las frases más utilizadas durante esa época de innegable ajetreo era «nunca pasa nada». Pero, como afortunadamente, todo llega y todo pasa, pues llegó el momento y pasó lo que pasó. Llegó la sentencia de la corrupción y ella solita marcó los tiempos que iban a desarrollarse a partir de ese momento.

Vino la moción de censura y el resto lo conocen perfectamente. Nada menos que once mujeres forman parte del nuevo ejecutivo. Al más tranquilo de los ciudadanos le subió la tensión. No era para menos. Claro, una cosa es la paridad y otra esto que hemos conocido. ¿Tiene algún significado esta presencia notable de mujeres en un Gobierno? Nada de lo que se hace en política carece de significado. Nada. Esto tampoco. O mejor dicho, esto menos.

Reza un viejo dicho cuando se habla de fútbol que en cada español habita un seleccionador. Yo creo que también habita un político y además solemos pensar que es el mejor. Pues ese político que todos, o casi todos, llevamos dentro nos decía que con ochenta y tantos diputados no se puede gobernar. Por tanto el nuevo Gobierno no podría gobernar. Pero digo yo que lo mínimo que podemos hacer los ciudadanos es esperar y ver la operativa de ese Gobierno. Solo después podremos convenir, si así sucede, que no es posible la gobernación de nuestro país en esas condiciones.

El Gobierno también piensa y toma decisiones para contrarrestar la opinión del adversario. Y una de esas decisiones ha sido nombrar a once mujeres, ministras. De momento ha llamado mucho la atención aunque la gente no lo reconozca, que si lo reconoce. Y por cierto, la opinión general, es que los componentes del Gobierno, ellos y ellas, tienen un nivel de preparación, más que interesante. Sé que hay excepciones pero la opinión general es que vale. Crea expectación y es diferente y eso, nunca es malo. Algunas opiniones resaltan la diferencia a favor de este Gobierno, comparado con el anterior. Sé también que las comparaciones son odiosas, pero que tire la primera piedra quien no compra, aunque sea como reflejo condicionado que decía Paulov.

Y aquí estamos, ciertamente expectantes para ver lo que ocurre y, naturalmente para criticar. No seríamos españoles si no lo hiciéramos.

Pero hoy quiero sentirme especialmente europeo y quiero manifestarme como tal. Después del primer Consejo de Ministros del nuevo Gobierno, la portavoz de ese gobierno, nos explicó y resumió algunas de las medidas tomadas. Y me llamó especialmente la atención una petición que hizo mirando a los periodistas asistentes a sus informaciones. La portavoz, dijo, mas o menos, «somos conscientes que nosotros, el gobierno, no tendremos los clásicos 100 días para someternos a una primera evaluación». Y sugirió a continuación; «¿será posible una semana?»

Era una forma elegante y súper sencilla de decir, dennos un tiempito que estamos todos dispuestos a demostrar que lo vamos a lograr.

Entendí que era un modo de pedir confianza. Dennos confianza y lo demás lo pondremos nosotros. Hay una oportunidad y queremos aprovecharla, necesitamos aprovecharla para el bien de España. Hemos sufrido mucho y durante mucho tiempo. Pero lo lograremos.

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Ahora es el momento. Y la reflexión es, ¿vamos a negar la confianza? No nos piden dinero, la confianza para que ellos pongan en marcha la cantidad de ideas que tienen en la cabeza. ¿A cambio de nuestra confianza? ¿Eso es lo que quieren de nosotros? Si de verdad somos un país como el que pensamos que somos, eso, la confianza, no se lo puede negar a nadie, mientras se hagan las cosas bien. Cuando los talentos, se den en el sector que se den, cuando esos talentos tienen la confianza para elaborar su planes, generalmente llegan a buen término. Es mucho mejor talento con confianza que confianza sin talento. Y en este caso, tenemos a ambos. Si lo pensamos detenidamente, no existirán dudas; se pide confianza. Eso es todo.