EDITORIAL
Velar por quienes velan
Los profesionales y voluntarios de los servicios de emergencia están capacitados para enfrentarse a diario a situaciones límite, una preparación que les permite mantener la templanza requerida en escenarios muchas veces dramáticos. Sin embargo, los sindicatos denuncian que existe un déficit en la atención psicológica para estos colectivos, un requerimiento que debe ser escuchado por las administraciones, cuyo deber es asegurar una prestación de emergencia con garantías y que, por encima de todo, deben proteger la salud de los profesionales de estos servicios. Es preocupante que este tipo de respaldo no esté garantizado, como también lo es, si la crítica sindical está fundamentada, que no se enfrenten a las emergencias con la equipación adecuada o que se incumpla de forma reiterada la normativa de prevención en riesgos laborales.
En este ámbito también se enmarca la necesidad de intensificar las campañas para evitar las agresiones a los trabajadores que son quienes se enfrentan en primera línea a pacientes o familiares que pueden descargar su tensión en quien da la cara, con desagradables consecuencias para los sanitarios.
No se trata ya solamente de cumplir normativas o de atenerse a los reglamentos establecidos. La sociedad tiene la obligación de velar por quienes la protegen y los cuerpos de seguridad y los servicios de emergencias representan el aval imprescindible para afrontar con serenidad cualquier golpe inesperado y deben estar preparados y respaldados para que dicha entereza sea transmitida al resto de la población.