EDITORIAL | Ábalos debe actuar como ministro de todos
La batalla por las infraestructuras es fundamental para el futuro de todos los territorios. Es comprensible que cada zona de España y sus distintas entidades e instituciones busquen mejoras porque en juego está incluso la propia supervivencia de las sociedades si se analiza desde la perspectiva del creciente fenómeno de la despoblación. Pero desde los cargos institucionales, cuando se representa al Gobierno de la nación, la búsqueda del bienestar general y de la justicia y el equilibrio entre los territorios surge como una exigencia imprescindible. El reciente cambio de Ejecutivo ha llevado al Ministerio de Fomento un relevo que supone la salida de un cántabro y la llegada de un valenciano. Las suspicacias son entendibles si se tiene en cuenta que José Luis Ábalos ya ha respaldado los objetivos del Corredor Mediterráneo y aún no ha realizado ningún gesto hacia el del Atlántico. Por ello la plataforma que defiende esta zona de la Península, que agrupa comunidades con un déficit grave de desarrollo, reclama al ministro apoyos concretos. Ábalos debe tener claro que es el ministro de todos.