al trasluz
Misteriosa amistad
Me llama Paco Fernández Mella y me muestra la imagen de una pieza de ebanistería titulada El sueño de don Quijote, de unos 45x40 cm. Esta claramente inspirada en el grabado de Doré, en el que Alonso Quijano aparece en su habitación leyendo y rodeado de ensoñaciones. Pero aquí el autor ha añadido más de su cosecha. ¿Quién hizo tan excelente trabajo? Un preso mientras cumplía condena, en los años cuarenta, en la antigua cárcel de León. Interesante. Un reo homenajea a quien pasaría cinco años cautivo en Argel y luego varias veces prisionero en su patria, por acusaciones que no terminarían en condena firme alguna. Mi amigo recuerda que la pieza siempre estuvo en casa de su abuelo. Leopoldo Pedro Fernández Selva fue el médico del centro, posiblemente hasta su fallecimiento en 1948. Ayer acompañé a su nieto al Archivo Histórico, ubicado en la antigua cárcel, a preguntar si sería posible saber datos acerca del artista, merecedor de salir del anonimato, pues no firmó la pieza. Nos atendió con gran amabilidad su directora, quien nos señaló los pasos a dar. Me gustan los pequeños misterios familiares, en los que se revelan grandes verdades acerca de la condición humana. Qué le voy a hacer, si todo enigma lo interpreto en clave padre Brown, aquel entrañable detective católico ideado por Chesterton. Esta es mi hipótesis: don Leopoldo Pedro era hombre bueno; en una revisión rutinaria conversa con un preso en el que detecta sensibilidad especial para la ebanistería, pero no solo para esta. Hablan de Cervantes y del Quijote. Inician una amistad, basada al principio en la mutua prudencia, después ya en la confianza plena.
¿Qué delitos le llevaron a la cárcel a alguien capaz de hacer una obra así? ¿Era un preso político? ¿Cómo llega la talla al médico? Bien le fue obsequiada el día de su puesta en libertad, por ejemplo, o se la compró para que contase con más dinero al salir.
La recreación de las ensoñaciones de Alonso Quijano denota destreza pero también un criterio artístico, si era suyo o el de don Leopoldo Pedro carece de importancia. En lo que a mí respecta, como modesto discípulo del padre Brown, me sirven las dos posibilidades pues ambas conllevan enigma. O sea, bella épica de la amistad.