HOJAS DE CHOPO
Obdulia García, pintora
A veces las casualidades dan pistas. Y la sugerencia de las casualidades puede abrir las puertas de la curiosidad y la amplitud del conocimiento por parte de algún posible interesado. La cuestión, como es el caso, no es asunto menor. Y es que, curioseando sobre las ochocientas noventa y tres vidas que Asturias aporta al Diccionario Biográfico, con solo veintiocho nombres femeninos, muchos de ellos desconocidos, uno se encuentra con no pocas sorpresas. Tal es el caso de la pintora avilesina Obdulia García Díaz (Avilés, 1908-Astorga, 1942). El último dato biográfico suscitó la curiosidad de quien esto escribe, que no busca otra cosa que suscitar también la curiosidad de algún lector que trate de acercarnos la estancia astorgana de la pintora.
Obdulia García Díaz fue la primera mujer de su ciudad natal en cursar los estudios de Bellas Artes, en su caso con la ayuda de sus dos hermanos mayores, emigrantes en Estados Unidos, dadas las estrecheces económicas de la familia, humilde. Al finalizar la carrera, la situación social, política y económica atravesaba momentos de grandes dificultades, como a nadie se le escapa. Ella necesitaba un trabajo estable. Pilar García, una amiga astorgana, le informó de la convocatoria de una plaza de profesora de Dibujo en la Escuela de Trabajo de Astorga. Era el año 1939. Se presentó y logró la plaza por oposición. Compatibilizó sus clases con la enseñanza en un centro privado también en la capital maragata, la Nueva Academia. Una rápida enfermedad acabó con su vida el 3 de febrero de 1942. En 1959 sus restos fueron trasladados al panteón familiar del cementerio avilesino La Carriona, de tanto alcance artístico y con nombres célebres que allí descansan definitivamente.
A pesar de su intensa actividad docente, Obdulia García Díaz no dejó nunca de lado su auténtica vocación, su verdadera pasión. Pintar. Cuentan que lo hizo con intensidad durante sus años astorganos. Incluso que añadió a su obra algunos motivos de la ciudad, posiblemente de la comarca. Desde luego, un año antes de su muerte, sí dejó finalizado el que tituló Catedral de Astorga. Posiblemente el catálogo de exposición de R. Rodríguez, Obdulia García (Avilés, Ayuntamiento, 2000), sirva de ayuda. De eso se trata. Seguramente de ir completando el complejo mosaico de una ciudad, donde, entre otras cosas, siempre se hermanan el arte y la propia condición humana de los artistas.