Diario de León

SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS ?ARTURO PEREIRA?

Querer es no poder

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

N os pasamos la vida queriendo hacer cosas que no podemos. Y no podemos porque se encuentran fuera de nuestras posibilidades o porque simplemente están prohibidas. Somos lo que somos y sentimos como sentimos y esto está fuera del alcance de nuestro entendimiento. ¿Por qué nos enamoramos de una persona y no de otra? ¿Por qué nos gusta un tipo de música y no otro? El no tener explicación para las cuestiones que determinan nuestra forma de ser también impide que se pueda explicar porqué deseamos unas cosas y no otras. Todo ello condiciona nuestra felicidad y la interacción con los demás.

Si bien es relevante que nuestros deseos sean foco de conflicto al chocar con los deseos y aspiraciones de los demás, no lo es menos el hecho de que condicionen nuestra felicidad. La felicidad se determina en gran medida por el hecho de conseguir aquello que perseguimos, si por el contrario no lo conseguimos, la frustración se apodera de nosotros.

A diario proyectamos nuestras aspiraciones sobre cuestiones que están fuera de nuestras posibilidades. ¿Quién no se levanta pensando en sus recuerdos infantiles cuando todo se podía conseguir a través de los juegos? El juego de los niños les permite ser astronautas, campeones de la Champion, o viajar por el universo y todo ello simplemente con desearlo. Por ello la infancia es la época más feliz de las personas.

Algún literato romántico afirmó que a través del juego el ser humano se realiza plenamente. Quizás sea así puesto que el juego carece de límites, nos coloca en un universo donde no rigen las leyes físicas, donde lo onírico se mezcla con la vigilia, con lo real.

Totalmente diferente es la realidad a la que nos enfrentamos una vez que salimos de nuestras casas y debemos afrontar la rutina diaria. La practicidad se impone y debemos gestionar ese contrato social al que nos han suscrito desde el momento que nacemos. Y digo que nos han suscrito porque en esta cuestión de ser parte del enjambre social no rige principio de libre adhesión. Sí o sí, estamos condenados a vivir en sociedad bajo unas reglas predeterminadas. Esta condena es necesaria para nuestra supervivencia. Supone la renuncia a una parte de nosotros mismos, a nuestras aspiraciones, a nuestros sueños infantiles.

Vivir la vida supone alejarnos cada vez más de nuestra infancia, o lo que es lo mismo, supone un distanciamiento progresivo de la omnipotencia de crear y vivir nuestras propias realidades alternativas al mundo que nos rodea. Las necesidades más perentorias nos abruman y perdemos la capacidad de soñar y crear.

Nuestra infancia la arrastramos como la cola del vestido de una novia que a medida que pasa el tiempo se arruga cada vez más hasta que prácticamente nos olvidamos de ella. Una mecánica de precisión regula nuestros ritmos de vida y de pensamiento, mecánica que no está precisamente diseñada para hacer feliz al ser humano. Está al servicio de la producción de bienes y mercancías que le permitan mantener un sistema indefinido de consumismo.

Con el paso del tiempo cambiamos las aspiraciones más idílicas por otras más vulgares. Pero, ni siquiera a estas podemos llegar con cierta garantía. Nos centramos en aspirar a un trabajo mejor, y ya todos sabemos como está el trabajo. Aspiramos a un coche mejor y ya sabemos como están los precios de los coches, nos gustaría tener tantas cosas que no podemos alcanzar que si lo pensamos bien somos unos pobres penitentes.

La situación empeora cuando las renuncias vienen impuestas sobre los pequeños placeres de la vida. Así nos ocurre cuando no podemos comer un simple pastel porque tenemos problemas con el azúcar. ¿Qué decir del ácido úrico y el marisco? En conclusión, un verdadero drama esto de tener que renunciar a lo poco placentero que nos queda en nuestras vidas.

Esta vida está llena de quereres y sus correspondientes imposibilidades. No en vano la vida está llena de contradicciones y cuanto más deseemos más sufriremos debido a la frustración. No es estoicismo, es realismo que con el paso de los años la vida nos va enseñando.

tracking