TRIBUNA
Las palabras sin permiso
R eal y cierto, que cualquier pensamiento establecido en tiempo cercano y relacionado con el género suscrito por especialistas o académicos en sexismo, lingüistas o polemistas, en general, convergen en razón e igualdad, aún entendiendo, serios enfrentamientos. La palabra no fue jamás dada al humano, él la tomó, y por ello seguro, nada está más vivo que la palabra prestada y dicha.
La posible discusión al respecto, existe, así yo lo entiendo, porque el problema, se aborda desde las perspectivas discrepantes, no por que estén sometidas a discrepancias, como fondo del asunto; necesidad de eliminar cualquier discriminación, incluso la que propicie del lenguaje; obviamente; la palabra/as, es el vínculo del pensamiento, el que no habla, no piensa... o tal vez sí! pero es real que conviene repetir, aún sin pensar, palabras útiles. Toda palabra libera, encadena y la palabra dicha no sabe volverse atrás. Muchos escriben, escribimos, creyendo, que las palabras pueden canjear la realidad, otros sostienen que es la realidad la que cambian las palabras. En forma más técnica, otros emplean o ponen el punto, su punto de mira, en los significantes, y el resto se fijan en los significados.
Está muy claro que hay y habrá palabras que suben como el humo y otras que caerán como la lluvia, espejo de la acción de cada uno, y el resto se fijan en los significados. Seguramente nada más vivo que las palabras y obviamente como vínculo del pensamiento... el que no habla, no piensa, pero es real, que conviene repetir, aún sin pensar, palabras útiles. Muchos escriben, en la creencia tal vez, que las palabras pueden cambiar la realidad, otros por el contrario sostienen que es la realidad la que cambia las palabras. A lo largo de la historia, la lengua nos ha enseñado, que esos fenómenos transformadares son posibles, sin embargo, las palabras cambian la realidad obteniendo logros pasajeros, no obstante útiles en muchos casos, en los eufemismos se desvanecen con los años, siguiendo mi andar, no obstante sin modificar la percepción de lo dicho.
La realidad, a mí, y a todos es tan cercana, que aunque el cambio se a la realidad, engrosar en este art, pequeño pero sentido, a la gente, buena gente de este nuestro León. No por establecer una reforma filosófica, me surgirán dudas de mi tierra, y sin decir nada más... ¿Que más vivo que las palabras, esas, esas... las nuestras, como pensamiento real y palabra dicha, XII siglos, sin menospreciar siglos anteriores? La realidad y la historia nos va enseñando que esos dos fenómenos traNsformadores, palabra y relación, son y deben ser tan posibles como necesarios. No obstante lo dicho, las propias palabras, nos hacen o nos cambian la realidad, obteniendo en la mayoría de los casos, logros como el deseo, dicho, el deseo, tan de moda, y tanto tiempo, que la palabra se forma, como lenguaje no verbal, ¡ Y lo entendíamos todos! Más de 80.000 entradas en el Drae y nos conformamos con utilizar una tercera parte, ¡inútiles!, no por favor, la ética de cada cual es sagrada, ahora bien, ahí palabras que solo deberían servir una vez, y yo lo he visto y leído; lo real o utópico, tiene firma de confirmación. Fernando Montes Pazos, no me dejes, no nos dejes, sin tu pluma, excelente, meritoria por encimas del diploma, algo así como en las olimpiadas. Tu motivación es, y será escribir, no hace falta que lo publiques, con un clavo, sacaremos muchos más. Lucha sin decaer.